El Cumpleaños 

I

Joselito, así le decían al hijo, de cariño y también para diferenciarlo del padre… De pequeño, era flacucho y de orejas grandes, no muy agraciado, pero de mirada profunda e inteligente. —Cuando niño, mi hijo…, tu padre, era muy enfermizo y casi se nos muere… Sin embargo, casi por milagro o testarudez, se mantuvo con vida— nos contaba la abuela Meche, en la casa de los Rosales, una veintena de años más tarde…—Joselito fue muy buen estudiante, tanto que, en el Liceo, cuando faltaban los maestros, él los suplía. Fue un muchacho rebelde, pero con causa, la del compromiso con la justicia, tomando partido por el más débil!…Siempre fiel al lema “estudiar y luchar”.«Que nos impongan la manera de vestir, pero no la manera de pensar», repetía… —

II

Cae un palo de agua…la memoria juega malas pasadas… Los tíos, mi padre y las prisiones políticas… Me asaltan de nuevo los recuerdos… Y sin saber, una chiquita abre la puerta de la Casa Grande y rápidamente, la empuja fuerte para que no entren!. E irrumpen encañonando sus armas que parecen de juguete… Y le interrogan, los tipejos verdes, a la niña de bucles negros y coletas rojas:

-¡Niña!¿Dónde está tu padre?-

III 

De nuevo el recorrido por el pasillo largo oscuro y al final la cola larga y pesada de madres, hijas, esposas, hermanas, tías, sobrinas, abuelas…. ¡Mujeres!, con sus chiquillos algunas, prestas a esperar lo que fuese por poder “verlos”. Muchas venían desde lejos, desde otros pueblos a la gran capital, Caracas. Tomando uno y otro autobús, hasta enfilarse por la avenida Urdaneta, subiendo y tropezarse con la calle que viene del Congreso Nacional… Seguirla derechito, hasta pasar el puente del Cuño y a la derecha, se vislumbraba el Cuartel San Carlos.

Después de pasar la sala de espera seguía otra cola para terminar en la requisa…Igual que en otros centros de “represión política”, los encargados manoseaban la cédula de lado y lado, fisgoneando con sus ojos amarillo-muertos el rostro de cada mujer o visitante. Asentaban con la cabeza, entregaban un número y los familiares eran revisados “minuciosamente”… antes de iniciar la visita. Los niños esperaban aparte, la requisa de los “grandes”. 

Ese día era especial. Mamá llevaba una torta, gelatina, dulces, bebidas, platos y cucharillas. Al llegar al patio, entramos en tropel corriendo, haciendo bulla, para luego saltarle encima a mi padre querido mientras nos abrazaba…Estaban los hijos de Duno, los de Cabeza, los de Martín…Nuestra familia!, porque en estas circunstancias…y en las que fuesen!, los amigos son “familia”.

Estaba ansiosa, porque llegara la hora… Por fin, colocaron la torta en el centro de la mesa y todo lo demás!. Todos los presentes, amigos, presos políticos y familiares rodearon la mesa. Empezaron emocionados a cantar cumpleaños feliz… y cuando llegaron justo al momento de nombrarme, un nudo enorme se atrapó en mi garganta… Y desaparecí…. 

Mi padre dijo que su muchachita era muy sensible y tal vez estaba emocionada. Tal vez… 

FIN

FotoA1.jpg

Tu puntuación:

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS

comments powered by Disqus