A la mañana siguiente me levanto y escucho sus gritos de dolor. No sabía cómo reaccionar ante aquello era una situación tan nueva para mí que lo único que pude hacer fue mirarte y pensar:

«que injusta ha sido la vida contigo»

Pero para que puedan entender todo esto mucho mejor comencemos por el principio de esta historia.

Hace algunos años mi padre recibió una llamada telefónica que nos sorprendió un poco a todos, era mi abuela y se preguntaran ¿por qué nos sorprendió? Pues teníamos varios años sin verla ya que ella vivía en una ciudad muy alejada de la nuestra y casi nunca íbamos a verla.

Luego de esa llamada mi padre decidió que debíamos ir a verla de inmediato así que emprendimos un viaje hacia donde ella vivía.

Después de diez horas de camino en auto al fin llegamos y no sé si les ha pasado que toda su vida han sentido que les falta algo y es un vacío que no soy capaz de expresar con palabras, pues justo cuando llegué ahí y la vi supe que ella era lo que me faltaba y después de tanto tiempo sin verla sentí una conexión que nos unía cual imanes.

Unas horas más tarde de haber llegado cayó la noche luego de largas conversaciones intentando recuperar todo el tiempo perdido, nos despedimos y todos nos fuimos a dormir a nuestras respectivas habitaciones. Creo que esa noche ninguno pudimos lograr dormir, había algo extraño con la abuela, no era la misma que recordábamos estaba muy apagada y caminaba un poco encorvada.

A la mañana siguiente mi padre y ella tuvieron una larga conversación que nadie más pudo escuchar, mi padre salió de la habitación de mi abuela y con lágrimas en los ojos nos confesó a todos que ella tenía cáncer, lo único que hice fue llorar, todos se quedaron en silencio y no dijimos nada. Mi padre nos dijo que ya la enfermedad estaba demasiado avanzada. Durante el resto del día compartimos en familia y nadie sacaba ese tema que a todos nos ponía muy mal.

A la mañana siguiente me levanto y escucho sus gritos de dolor. No sabía cómo reaccionar ante aquello era una situación tan nueva para mí que lo único que pude hacer fue mirarte y pensar:

«que injusta ha sido la vida contigo»

Mi abuela falleció dos años después de todo esto que les conté lo más triste fue que no pudimos despedirnos de ella debido a situaciones especiales nos tocó irnos del país.

Cuando ella muere una parte de mi se fue con ella pero me une una conexión tan especial y única que cada día la puedo sentir a pesar de no estar físicamente.

Mi abuela era una mujer muy especial podía hacer cosas que la mayoría de nosotros no podemos tenía dones especiales que Dios le dio, y siempre me pregunte ¿por que estábamos tan conectadas? y la respuesta vino después de su muerte, al parecer yo también fui bendecida con sus mismos dones.

En ese momento supe que la vida no había sido injusta con ella o quizás sí eso era algo que solo ella podía determinar, lo único que si sabía es que era una persona especial cuya misión en la tierra ya había acabado.

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