EL HUMO DEL CIGARRO

EL HUMO DEL CIGARRO

Erika Morales

10/12/2018

̶ ¡Cuidado mujer, vas a tirar la ceniza en la alfombra!

̶ No me molestes, apenas me siento cinco minutos a descansar y ya estás jorobando ̶ Le murmura Alicia a Elías, su esposo, al tiempo que tapa con una mano la bocina del teléfono para que el interlocutor no escuche estas palabras.

Dirige su cigarro mentolado hacia su boca y le da una profunda aspiración entrecerrando sus ojos, da envidia observar como disfruta su tabaco. “Cigarros Salem” es su marca favorita. Cajas y cajas están guardadas en su closet de madera junto con sus chicles de hierbabuena. La mezcla de olores entre el alquitrán, dulces de menta y gomas de mascar despide un olor perdurable en los recuerdos de cualquier niño curioso que hurgue por ahí.

̶ No mija, tienes que comprar carne de puerco, el guisado sale mejor que con carne de res… la debes cocer por una hora si no va a quedar dura, la pones junto con las verduras y los chiles secos aparte, en otra olla ̶Dicta con certeza sus artes culinarios a quien sea que la esté escuchando del otro lado del auricular.

El marido hace señas y aspavientos con las manos, está hambriento, quiere que le sirva de comer su señora esposa y deje el teléfono.

̶ Ya voy…Tengo que colgar querida, voy a atender al hombre… ¿cómo?…No me he sentido bien, por las tardes estoy cansada y sin ganas de hacer nada… Si, un día de estos dejaré de fumar, bueno bye̶

Cuelga la llamada y suspira. Tumba su cabeza sobre el respaldo de la silla, aún le quedan un par de fumadas por gozar. Una bola de nietos viene del pasillo haciendo barullo, están llenos de tierra y lodo del patio. Se dirigen hacia la canasta del pan dulce que está sobre la mesa.

̶¡Epale, chamacos! Alejen esas manos cochinas de mi canasta de pan, vámonos, vámonos a lavarse las manos, faltaba más̶ Alza la voz desde el rincón donde está la mesa del teléfono. Vuelve a dar una respiración profunda a su cigarro,sus mejillas se hunden hasta succionar el último trozo de papel de arroz. Se introduce en un momento de abstracción entre ella y su tabaco…despide satisfecha el humo del cigarro de su boca. Un pedazo de ella se va en él.

Viaja pasivamente en armonía por los espacios de la casa. Desde las alturas las cosas se ven diferentes. Se aventura a volara través del tiempo y del espacio. No sabe cuántas horas, días o meses pasaron ya. ¿Qué es todo ese alboroto?

¿Por qué están todos de negro y llorando? ¿Pues quien se murió?

Murió Alicia de un infarto masivo. No sufrió. No agonizo. Casi parece que cerró los ojos para dormir…

Desde la esquina del techo observa todo entre el pasado, el presente y el futuro. Mira hacia su esquina donde está el teléfono, su cenicero y su silla; su espacio para relajarse. En el mueble ya no está el viejo aparato, ahora está lleno de los celulares de todos los presente en el velorio.

También están todas sus cajetillas de cigarros, delos invitados, hijos y nietos, casi pareciera como si hubiera formado una ofrenda para ella.

Aún la puedes ver por ahí jugando con el humo del cigarro, su eterno acompañante.

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