Antichrist Superstar

Antichrist Superstar

Andrés Zúñiga

16/04/2021

—Te lo digo en serio,
abuelita querida, ahora hubieras conocido al abuelo de otra manera…

—Mmm…
¿Y tú confías en ese estúpido que acabas de conocer? Así, ¿sin
más?

—La confianza vendrá
luego. ¡Primero va el sexo, abuelita! Y si la cosa marcha bien, si
te entiendes en la cama con el candidato en cuestión… Pues ya
quedas con él otro día y vas conociéndolo mejor…

—¡Pero…!

—¡Ya lo sé! Ya sé
que en tus tiempos conocías al chico y al final, después de hacerte
la difícil… venía el sexo. No sé cómo podían aguantar,
abuelita de mi corazón. Eso no es vida…

—Ya
basta de mentiras, maldita muchacha. No quiero más mentiras tuyas…

—Pero abuelita…

—Solo quiero sentarme
en mi maldito sofá con mi gato, ver a esos imbéciles de la
televisión y… ¡Mire, Señor Gato! ¡Por allí va su cena! ¡A
cazar!

—¡Abuelita,
hazme caso! ¿Y nuestra misión de esta noche? ¿Qué pasará
con la Antichrist Superstar?

—Pues… Que conciba
otra bruja a esa condenada criatura… ¿A mí qué me cuentas?

—Abuelita…

—Muchacha impertinente,
que a mi edad, después de todo lo que he vivido, solo me quedan
ganas de rascarme y olerme… Y volverme a rascar. ¿Tanto te cuesta
entenderlo? ¡Oh! Mira qué rápido atrapó su cena Señor Gato…
¡Solo por ver esto vale la pena no limpiar nunca!

—¡Abuelita!
Quiero que no te rindas; además, el chico me dijo que estaba
dispuesto a hacerlo hoy mismo… ¡Y lo conozco hace tres días! No
puedo dejarlo escapar, abuelita… ¿Qué pensaría el abuelo si
defraudas así a tu nietecita?

—¡No metas al tarado
del abuelo en esto! ¡No vayas a invocarlo sin venir a cuento!

—Pero…

—Que no quiero nada…
Y si solo has venido a eso, endemoniada muchacha… ¡Vete!

—Abuelita
mía… ¿Por qué no quieres ayudarme a que conciba a la Antichrist
Superstar
?

—¿Eh?…
No lo sé… Me habré vuelto loca. ¿Usted qué opina, Señor Gato?

—¡Miau!

—¡Seré
mamá, abuelita!

—Neh…

—Voy
a tener un bebé para jugar con él…

—Neh…

—Lo
disfrazaré de animal…

—Neh…

—Le
llamaré Lucifer…

—Bah…

—Le
enseñaré a vivir de la prostitución…

—Neh…

—¿Qué
harás mañana, por ejemplo, abuelita mía? ¿Tienes algún motivo
para abrir esos ojitos mañana?

—¿Qué…?
¿Mañana? Pues… todavía no lo sé. Supongo que si me dejas en
paz, haré lo que más me apetece… Es decir: nada.

—Está
bien, abuelita amada. Por hoy te dejo en paz a ti y a tu Señor Gato.
Le diré al chico que… ¿No quieres saber ni siquiera su nombre?

—No.

—Se
llama Eduardo, es virgen… acaba de cumplir diecisiete años.

—Muchacha,
eres asquerosa. Anda, vete antes que le cuente esto a tu madre…

—Hasta
me escribió una carta. ¡Mira! Es un sol de niño…

—¿Eh?
¿Qué carta? ¿Todavía escriben cartas?

—Dice
así:

«¿Qué
te diría, amada mía? Te diría que quiero verte, que necesito
imperiosamente verte, que me hace falta tu sonrisa majestuosa. ¿Te
vi ayer? Pues me parece mucho tiempo sin ti. Te diría alguna excusa
torpemente ideada para intentar verte, que me dejes estar a tu lado.
Te diría que puedo poner todo mi mundo de cabeza por estar contigo,
amadísima mía. Te diría que solo falta que tú me pidas que lo
deje todo y yo, ciertamente, lo dejaría todo. ¿Error?

Mañana
te podría reclamar. Y reclamarme a mí mismo. Pero hoy no. Esta
noche sería capaz de jurarte amor eterno. Podría decirte que nunca
más estarás sola. Te diría que ya no tienes de qué preocuparte,
que solo tienes que ocuparte de ser feliz infatigablemente. ¿Soy
imbécil?

Pero
insistiría y te diría que no soy nada sin ti, amor de mis amores,
que necesito escuchar tu voz todos los días, dormir a tu lado cada
noche. Te diría que el destino quiere que estemos juntos. Te diría
que soy incapaz de luchar contra esto que siento por ti. Te diría
que esto fue un flechazo ineludiblemente certero. Te diría gracias
por encontrarme, por dejarte encontrar. Te diría que nos espera una
eternidad juntos. Te diría que esto es amor de verdad. Te diría que
mientras estés conmigo, soy capaz de todo. Idiota que soy… Te
diría que tu belleza me ha cegado… Y que como ocurre en el
descabellado sueño que tengo desde poco antes de conocerte… Ese
sueño en el que todo está oscuro y nos unimos en medio de un
extraño ritual… Estoy listo para morir por amor.
»

—Bah…
Ve en ti todo lo que no encuentra en él mismo, pobre idiota… Pero
reconozco que este al menos ha logrado extraer algo de sus sueños…
¿Por qué me lees esas cosas, posesa?

—Solo
hacía un último intento por ver si te animabas… Pero ya veo
que… En fin…

—¿Entonces,
te vas por fin?

—Que
sí, abuelita. No te enfades conmigo, que soy la que más te quiere
en el mundo entero… A ver, hoy estamos a miércoles… Volveré a
intentarlo… el martes próximo.

—¿Eh…?
Ah… Cómo quieras, endiablada… La respuesta será la misma.

—Adiós,
abuelita. Te quiero…

—Sí,
sí, sí…

—¿Sabes
qué?

—¿Ahora
qué pasa, muchacha?

—Pasa
que no es justo, abuelita… Ni para mí, ni para Eduardo… ¡Ni
para ti! Quiero traer a este mundo a la Antichrist
Superstar
… Anda,
déjame tu casa para intentarlo solo una vez más.

—Escúchame
bien, maldita muchacha, porque te lo diré solo una vez más: Si esta
noche metes en mi casa a otro de tus cretinos… yo misma me ocuparé
de todo lo necesario para que vayamos a la cárcel…

—Eso
es que tienes planes para mañana, abuelita… Con eso me basta…

—No
estoy jugando, muc…

—Sabes
bien que yo no juego con esto, abuelita. Si no fueras necesaria, no
vendría a verte… Esa es la verdad.

—¿Eh?
Bueno, ahora estás siendo sincera. Con eso me basta a mí. ¡Señor
Gato, deje de destripar a ese maldito ratón y cómacelo de una vez!
Parece que disfrutara viéndolo sufrir, oye… Señor Gato es
adorable cuando quiere, ¿no crees?

—¡Abuelita!
¿No entiendes que esos jóvenes lo pasarán mal si no vienen aquí y
realizan el ritual con nosotras?

—Puff…
Ya estoy muy vieja para eso… Y nadie cree ya en estas cosas…
¿Cómo consigues hacer venir a esos pobres diablos? ¡Insensatos!

—De
pobres nada, juraría que saben perfectamente a lo que vienen. Bueno,
este último casi seguro que lo sabe, ¿no has escuchado su carta?

—¿Cuál…?
Ah… Puede que este tonto
sea el que hemos buscado por tanto tiempo…

—Y
aparecen de la nada, ya deberías saberlo. Si esto se hace bien, no
hace falta convencer a nadie, son ellos los que me buscan…

—¡Ja!
Si hace diez años me dicen que harías funcionar esto así, se me
hubiera desencajado mi vieja mandíbula de la carcajada…

—En
resumen, querida abuelita, mi bello candidato está a punto de
llegar. Así que no hay marcha atrás. Tú, como antigua bruja, me
servirás tan solo con tu presencia al principio. No necesito nada
más…

—Ese
es justamente el problema, muchacha necia…

—¿Cómo
dices? ¿Quieres participar?

—«Participar».

—¿Quieres
o no, abuelita?

—No
entiendes nada, muchacha. ¡Quiero volver a dirigir esta mierda!

—¡Ja!
Así que todo este berrinche tuyo va de eso…

—Si
quieres hacerlo bien, déjame guiar el ritual a mí como antaño…
Quiero intentarlo de nuevo… ¿Cómo crees que conseguí que Señor
Gato sea un gato tan feliz?

—¿Eh?

—¡Muchacha
despistada! No tardaré nada en colocar a los cuatro elementos en
cada punto cardinal de la habitación que usamos para la ceremonia…
Al norte la tierra. ¡Una moneda nos servirá! Al sur el aire. ¡Por
aquí tengo unas cuantas plumas de la última vez! ¿Qué más? ¡Ah!
Al este el fuego. Tengo unas velas negras preciosas para el altar. Y
agua al oeste… Será un ritual como los de antes, muy bien hecho…

—Pero,
abuela… A mí con que se lave las manos al llegar aquí, me
sobra… Es de eso a lo que me refería al principio. Antes, ustedes
se daban plazos demasiado largos para llegar a conseguir algo. Ahora
todo es mucho más rápido…

—¿Cómo?
No te confundas, muchacha imprudente. Hacer magia de verdad puede
esconderse tras muchas apariencias. Deja que saque el mejor vino que
tengo para que puedan brindar juntos por cada uno de los elementos…
Recuerda que a la entrada, deben empezar por el fuego, luego por el
agua, después por la tierra y cerrar el círculo mágico en el
aire…

—Esto
no está bien, abuelita…

—…Cuando
acaben, brindarán primero por el aire, luego por la tierra, luego
por el agua y finalmente por el fuego… ¡Será maravilloso!

—¡Ya
está bien! Lo haremos a mi manera, abuelita… Que pase enseguida al
sexo oral, sino puede sospechar algo…

—¡No!
¡Después del brindis, lo correcto es que se sienten desnudos en el
centro… ¡Sin tocarse las rodillas, recuérdalo! ¡Allí se mirarán
a los ojos en silencio durante treinta y tres minutos! Recuerda que
no está permitido reír o llorar… Bueno, si no pueden controlarse,
pueden reír y llorar. Pero quiero ver que intenten no hacerlo…
¡Sobre todo no hablen!

—No,
abuelita. Después seré yo la que siga con el sexo oral. Es lo mejor
para despertar a la bestia.

—…Y
después de mirarse fijamente y haber establecido una conexión,
deben abrazarse durante otros treinta y tres minutos. ¡No lo
olvides! ¡Treinta y tres minutos…! Mejor voy a buscar mi
destartalado reloj… ¡Señor Gato, ¿ha visto usted mi reloj?!

—¡Miau!

—¡Abuelita!
A esa hora estaremos empezando a concebir a la Antichrist
Superstar

—…Y
por último, deben acordar otra cita para repetir el ritual las veces
que hagan falta…

—¡Abuela,
haremos pequeños descansos, por si te aburres y quieres salir a ver
la tele con Señor Gato! ¡Sexo, descanso, sexo, descanso…!
Dependiendo del entusiasmo de mi guapo candidato…

—¡Deberían
mostrar respeto a Shakti! Poseerte así puede ser considerado una
afrenta… ¿No has
estudiado a La Papisa del Tarot como te pedí?

—¡Son
otros tiempos, abuelita!

—¡Tiene
atravesado el pecho por un falo!

—Déjalo,
por favor, abuelita…

—Contigo
es imposible organizar un ritual en condiciones, muchacha alocada…

—Cuando
él se haya quedado exhausto, llegará el momento más importante de
la ceremonia, quemaremos la Biblia y…

—¿Por
lo menos puedo ser yo quien le dé la bienvenida a la Antichrist
Superstar?

—Bueeeno…
Pero despedimos juntas al viejo Eduardo, abuelita…

—¡El
timbre, maldita muchacha! Debe ser él…

—Por
favor, abuelita. Mantén las formas… Y recuerda, solo participas en
la ceremonia. No voy a casarme con él, no lo voy a conocer ni a
interesarme en si le gusta más Crowley o Blavatsky… Solo haremos
realidad su sueño…

—¡Y
el tuyo!

—¡El
nuestro!

—¡Señor
Gato! Haga como que usted no sabe nada…

—¡Miau!

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