Palabras con sabor

Palabras con sabor

GIO CUSTOS

25/04/2017

Suerte que la esencia de la vida sean los recuerdos, suerte que en un abrir y cerrar de ojos pueda captar toda esa esencia y llevarla al gustoso paladar del olfato, como si de unos dibujos animados fuera, me cuelo en las cocinas guiado por sus aromas.

Paso por Sol, me sitúo en pleno centro de Madrid, un sol de justicia, subo la Calle Mayor, luego la Calle Esparteros guiado por un olor de de madera quemada, resulta que era café molido. El sonido de esa cafetera me retumbaba en la cabeza, como una olla express, un mendigo pidiendo y el sonido de un pájaro piando me dan vueltas, cual ave carroñera vigilando a su presa en los cielos.

Tuve que sentarme mientras la corta sinfonía se acababa, era primavera, pero parecía verano, juré que era verano, la suerte del principiante me jugó una mala pasada, acabé en la Plaza Mayor, símbolo de Madrid o quizás del «Relaxing cup of café con leche» donde menos café, de todo. Cervezas en los bares abarrotados, copas y alcohol para los visitantes, un licor de alta graduación de Degas poco conocido que olía a anís.

Mil gustosos olores llegaban a mi, estando en el centro de la plaza junto a la estatua de Felipe III. Rememorando 100 años de soledad y una canción desesperada era estar al sol…

Volviendo en mi mismo, decidí comprar uno de aquellos bocadillos tan famosos de fritura confitada entre pan y pan y pan y pan, ¿quién diría que un día se hace largo sin pan?

Interrumpido por la noche, bajé hacia Plaza España, donde todo es pomposo, donde la gente pasea y disfruta de un entorno agradable que alegra los sentidos, verde esperanza, ¡ay! vaya adjetivo usé, me vuelve a recordar al café de esta mañana. La luz parecía que me quería tocar, una ventana abierta dejaba salir las comandas y aquella luz tan cegadora, como si fuera divina me llevaba a acariciar la sensación de la droga pura, chocolate fundido a modo de gofre…

Que suerte la de ser tan desgraciado por sentir lo que muchos no sienten, ese amor por lo que no se come, es como el amor a la música que no puedes tocar o a los colores escapados de todo concepto y comprensión, o ese poeta que escribe por amor a las letras que muchos no entienden.

Suerte o desgracia yo soy ese poeta que saca el olor a las palabras, esas emociones que solo saben si se sienten, que solo son si te dejas guiar, pues al final, los recuerdos son palabras, las sensaciones palabras que yo te emplato en esta historia siempre al punto de sal.

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