¡Yo soy el sí se puede!

¡Yo soy el sí se puede!

Colombiana, Residente Argentina, casada con Ciudadano Americano-Argentino. Radicada en Córdoba-Argentina, 58 años. Socióloga, Especialista en Farmacodependencia, con gran sentido del servicio y la lealtad.

Mi historia está basada en hechos reales, violación a la integridad física, mental y emocional. Sucesos que conspiran a la dignidad y derechos humanos para querer rebajarlo a la mínima expresión del ser y obligarlo a rendirse para desear la muerte.

Estuve en proceso de asilo político en Miami – Estados Unidos por espacio de 5 años y 8 meses por atentado a mi vida al trabajar con el “Plan integral de Drogas Municipal de Medellín “. Deje a mis 2 hijos en Colombia con mi madre para trabajar empezando de cero y así darles a ellos nueva oportunidad de vida, ya que lamentablemente también debía superar el duelo por asesinato de mi pareja conjuez, ex magistrado de la corte suprema de justicia en Bogotá y el asesinato de mi único hermano Arquitecto por error policial.

A pesar de mi sufrimiento, exilio y dolor por tener que dejar a mis hijos atrás y vivir en un país desconocido, hostil y poco solidario, marche con mi alma y corazón, con la clara convicción de que era necesario hacerlo. Gracias a Dios conté con el apoyo y consentimiento de mis dos hijos y madre, pues no se puede estar lejos con el cuerpo y con el corazón en tu tierra ya que esto no te dejaría lograr tus objetivos al marchar.

Después de la negativa del asilo político, pedí refugio en Canadá ya que reunía los requisitos para lograrlo. Al llegar a la frontera de Estados Unidos con Quebec – Canadá, junto con mi esposo, ingresamos y pisamos suelo Canadiense.Allí nos esperaba un abogado de inmigración para tramitar mi refugio, pero cual sería nuestra sorpresa cuando una oficial francesa de inmigración NO respetó mi estatus legal y me obligo a regresar esposada de pies y manos a Estados Unidos, y no se podía después de salir del país pues te llevarían a la cárcel. ¡Y así fue!

Nunca pensé que esto me pudiera pasar, más aún que mi conducta fue intachable en USA, incluso gané el premio a la mejor estudiante en el Miami Dade College y el premio por ser la “Novena mujer de éxito latina” en Miami.

Estuve en celda común y castigo por 31 días; una eternidad para mí. Sufrí hipotermia pues me desnudaron. Veía mi ropa entre reja y reja tirada en el piso. Abusada y torturada antes de deportarme a mi país en menos de 3 meses gracias a la lucha de mi esposo que estuvo en la camioneta todo el tiempo fuera de la cárcel federal y estatal donde estuve recluida sin saber por qué.

Estuve en tratamiento por Flash Back y Stress Post-Traumático. Aún así: “Prueba superada”. La experiencia me genero fortaleza y más deseos de vivir. Se que el amor a mi familia, a la vida y mi gran fe en Dios me salvó: ¡Gracias! ¡Soy el sí se puede!”.

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