Cansada, aburrida y fastidiada de ser siempre la misma persona, reconociéndose con algunas virtudes, pero siempre menores a sus incontables defectos humanos, decidió renovar su vida. De pie y frente al surtido estante de novedades de la librería, colmado de títulos para cambiar de piel, se dio cuenta de la inutilidad de los mismos: confundida, no supo cómo elegir el del camino de la transformación.
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