Napolitanas de chocolate
Cuando está triste me agarra del brazo, descansa su cabeza en mi hombro y en voz baja, pregunta “¿Cuánto me quieres?”, no porque no sepa la respuesta, sino porque quiere escucharme decir un “nada” fingidamente serio que significa lo contrario. Estamos sentadas en una cama doble muy pequeña de un hotel en Lyon. Es un...