Oportunidades, las justas

Oportunidades, las justas

30 Marzo (de mañana) Estoy con el agua hasta el cuello. Necesito que me ayudes con los proyectos.

31 Marzo10:25hs. Pásate esta tarde, por favor, por la farmacia, hacia las 5. Un beso. Enrique. Pd: es urgente, no seas boluda.

16:40hs Lo siento mucho Enrique pero sigo firme en mi decisión: no trabajaré contigo. Digas lo que digas, o me quieras hacer creer. Por favor no insistas. Quebraste la fe.

16:55hs O me ayudas o te juro que te voy a quebrar algo más que la fe. Me has traído suerte. Ayúdame. ¡Carajo!

17:00hs Definitivamente no trabajaré contigo. No me mandes más mensajes o me vas a obligar a contarles a mi abuelo y a mis padres. Hasta luego.

17.20hs No te escudes en el respeto que me merece tu familia, estoy solo en la farmacia. Dime lo que sea a la cara.

17:30hs Te juro que no me acercaré a menos de un km de donde estés trabajando. No me jodas y ayúdame. No tengas miedo. Te necesito.

18:25hs El lunes llamaré a tu abuelo para aclarar las cosas. Bye, bye.

Todo final tiene su comienzo, y el de esta historia es, ¿cómo podría calificarlo? Ustedes dirán.

Lo que voy a relatar me sucedió a mí, en vivo y, también, en directo.

Tenía 26 años y hacía diez meses que había decidido cambiar mi vida. Otro país, otro hemisferio y sí, como no, otra ciudad. Pequeña, pero ciudad al fin y al cabo.

Por aquella época me preguntaba cómo era posible que siendo el mismo idioma las cosas pudieran significar otra.

Y ¡cómo no! el universo que no es conocido por su sentido del humor, se encargaría de reflejar mi creencia y hacerme vivir una de las anécdotas más surrealistas de mi vida.

Todo empezó cuando mi abuelo, con buenas intenciones, me presentó a Enrique, un distinguido y «honorable» conciudadano de Lugo City, dueño de la farmacia de la esquina.

Trabajaría para él en temas relacionados con el medioambiente. ¡Estupendo! Al menos eso creí en ese momento… lo que pasó luego me llevaría a otra exclamación similar aunque de catástrofe total.

La aventura, y nunca mejor dicho, empezó con un viaje a Madrid a Ifema, recinto ferial en donde se celebraba la feria anual de energía y medioambiente. Llegamos al anochecer. Cenamos y mientras charlábamos de todo un poco, le conté mi sueño de crear un perfume, y su historia. Me ofreció muy animado a que usara su farmacia. ¡Genial! -pensé.

De pronto y ante mis ojos incrédulos, Enrique se me insinuó e intentó besarme. Con espanto esquivé con arte aquello y me fui a mi habitación a descansar y darle cero importancia a aquel incómodo momento. Lo que mi horóscopo no dijo fue con lo que me iba a encontrar a la mañana siguiente. Para empezar, no se presentó en el desayuno. Y a lo que yo diría “tierra trágame”, apareció lo que debía ser Enrique: un esqueleto humano conservado con poca elegancia. Gafas de sol en cara y resaca en mano, partimos a la expo con esta panorámica (escabulléndose, incluso, en mitad de una charla para vomitar).

Resumiendo aquel día: Él siguió su camino y yo me fui para el aeropuerto, cambié el vuelo y volví a Lugo.

A su regreso le dije que no quería seguir trabajando porque me había sentido acosada. Dicha información la tomó mal, y a la vez de estar diciéndome de lo serio de mi acusación me pedía que no le juzgara y que le diera otra oportunidad. Ingenuamente, compré las papeletas.

Escribí en mi diario los pros y los contras(sí, había pros): “a)futuro. Esto es el futuro –b)Hacer el perfume. El famoso perfume de mi vida. Expansión. Horizonte laboral perfecto. Por otra parte 1- Me siento súper incómoda, 2- No confío en él. ¿Qué hacer?”

Me debatí entre: ¡SÍ, adelante! y: ¡NO, ni hablar! hasta que, finalmente, acepté continuar. Decidí creer en el alma de aquella persona que pedía una segunda oportunidad.

Al principio pareció que lo había entendido y aunque no hiciera insinuaciones directas, tenía la impresión de que se estaba preparando para un contraataque digno de George Lucas. Sin embargo lo que aconteció a posteriori no me lo esperaba en absoluto.

Viajamos para Soria a ver una planta de cogeneración de energía a partir de purines, y mientras yo tomaba apuntes él iba haciendo sus planes. En mayúsculas. Mientras almorzábamos en un buen restaurante, se empeñó en que lo acompañara hasta Valencia. Me sentí muy agobiada. Por suerte, encontré la forma de volver para casa. Un autobús para Madrid, otro para Lugo. Llegando al día siguiente de madrugada.

Pero aun quedaba el broche de oro.

Aquel viernes había una cena “importante” y “tenía” que ir con él. Decidí que no era una buena idea acompañarle. Justo en ese momento un arreglo floral llegó a mi casa en su nombre. Insistió una hora al teléfono, al principio enojado, luego rogándome. No fui.

El domingo amanecía ilustrado con estos mensajes.

25 de marzo

11:10hsHola, me he fijado en ti y no he podido dormir. Aunque sé que no hablas con desconocidos. Yo sé dónde encontrar el perfume que tú buscas. Contéstame por favor. 699089278

11:35hs-Tengo la fórmula del perfume que buscas.

11:45hs-Aunque no me conozcas, el olor del destino sólo se huele una vez.

12:15hs-Hace frío aquí. Contéstame. El peregrino del desierto.

Desconcertada y alucinada descubrí que eran de él. Y ya sin lugar a dudas dejé el trabajo.

28 de marzo

10:50hs-Sus huellas se borraron en la arena y me encontré solo nuevamente en el desierto… Sin embargo, algo esencial había cambiado.

14:00-Cuando, al fin, pisé la línea del ecuador, comprendí a una hermosa mujer austral, que cambió de hemisferio. Me gustaría…

15:25hs-…que me dejase cogerla de la mano y guiarla, en el hemisferio norte. Se lo brindo, porque ella ha despertado en mí, sentimientos que creía que estaban muertos.

Oportunidades, las justas.

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