El viaje compartido
El coche olía a pino, y no porque estuviéramos en el bosque. Manuel, el conductor, había colgado un ambientador de esos que parecen pequeños arbolitos. Lo primero que me dijo al entrar fue que el aire acondicionado estaba prohibido. —»Gasta mucha gasolina,»— explicó mientras me lanzaba una mirada seria a través del retrovisor. Detrás de...