A la cascada
Una bonita aventura de unos padres intentando ser jovenes de nuevo y su atolondrada hija sin rumbo en la vida.
club de escritura Fundación Escritura(s)-Fuentetaja
738participaciones
Sucedió en un coche Una bonita aventura de unos padres intentando ser jovenes de nuevo y su atolondrada hija sin rumbo en la vida.
Nunca supe realmente de donde era. Cuando se lo pregunté esbozó una gran sonrisa. “¿De donde parezco?” Ahora me miraba retadora y eso me desconcertó mucho. Tuve que agarrar bien el volante y me pellizqué en el costado izquierdo, para no perder la concentración sobre la carretera. “Pues no sé, pareces de tantos sitios…” Creo...
El misterio del pasajero invisible Era un lunes cualquiera, y mi Blablacar estaba listo para un viaje de Madrid a Valencia. Al salir de la ciudad, ya tenía a mis tres pasajeros a bordo: Marta, una periodista que no dejaba de hablar por teléfono; Luis, un estudiante que se despidió del mundo nada más sentarse...
—¡Nos olvidamos de Bara! —¿Nos olvidamos? —Federico miró por el espejo—. ¡No está, Pablo! ¡Nos olvidamos de Bara! —Volvamos a Piedra del Águila, cuando paramos para ir al baño, no lo esperamos. Todavía adormilado por el runrún del auto, me divirtió el que hubiéramos olvidado un pasajero, también me preocupó tener que dar la vuelta...
Esperaba en la acera con el macuto, sin poder creer en mi buena suerte, cuando el Fiesta rojo dobló la esquina. —Hola, me llamo Inma. —Encantado, yo Isra. —Anda, ¡qué casualidad! —dijo ella. Así empezó todo. No era especialmente mona, pero el pelo azul y el piercing en el labio le daban un punto. Durante los...
Mi hermano Carlos y yo terminamos el Camino de Santiago inglés con los pies hechos papilla y sin un plan para volver a Badajoz. Así que, fieles al espíritu de la aventura (o a la desesperación, según se vea), buscamos un Blablacar. Un búlgaro nos respondió: «Voy a Badajoz, pero… hay un pequeño desvío». Claro,...
El mirador tiene los cristales velados por el frío, las luces que adornan la calle se veían distorsionadas, pero me gustaba. Oí el claxon del 600, se había hecho tarde, el carrillón marcaba las 21 horas. Bajé la escalera con el ansia pegada a los talones, mi primera vez. En el portal mis dos cuñadas,...
Cuando le dije entusiasmado a mi padre que había descubierto una famosa aplicación para compartir viajes con desconocidos, apenas se inmutó. Me dijo, sin embargo, que viajar con desconocidos en coche ya lo hacía él hace cincuenta años. Mostré interés por ese comentario; entonces me contó una historia que desconocía. Mi padre, todos los viernes,...
Llovía, llovía. ¡Por Dios! como llovía. No era justo. Y justo cuando tenía que ir a mi entrevista de trabajo. Había dejado mis zapatillas para subirme a unos zapatos de tacón y comprado un hermoso pantalón sastre. Me había planchado el cabello. No, no era justo. Tomé mis carpetas, mi cartera, respiré con fuerzas y salí. ...
Era un típico viaje de BlaBlaCar, o eso creía cuando reservé. Todo parecía normal hasta que el conductor, Raúl, dijo: —Te aviso, este coche está… encantado. Pensé que era una broma. —¿Cómo que encantado? —reí. —A veces aparece Pepe. No te asustes si lo ves en el retrovisor, es un fantasma, pero no molesta mucho....
Oscar manejaba y Pierre daba indicaciones; llevaba un mapa abierto de par en par. Rasta Lee y Carlomagno, su bulldog francés, de 11 años, iban detrás. Kilómetros más adelante, justo antes de entrar a El Quebrachal, un lomo de burro. La única indicación, aparecía apenas centímetros antes. Varias veces, Oscar, Rasta Lee y hasta Carlomagno...
Más temprano había dejado su bicicleta en el estacionamiento de la terminal de buses. Ella llegaba a buscarlo a la misma hora y al mismo lugar todos los días.— «¡Hola! ¿Qué tal?» Los dos vivían en las afueras de la ciudad y trabajaban en el centro de la capital. En su zona de residencia, el...