Debajo hay otras vidas. Arriba torsos cansados, apretujados, ignoran lo que bulle debajo: amores, enemistades, navajazos…pasiones. Aquí, un joven distraído, una vieja de ceja arqueada, una chica menuda con mochila. Allí, una bota campera acaba de discutir con la hebilla histérica. De pronto roza una humilde chancla con mariposa, los pequeños dedos y la mariposa se repliegan temerosos. La bota nunca vio nada tan bello. La bota y la mariposa tiemblan al unísono. El joven decide salir, arrastra los pies, desde el andén crece un lamento cuando las puertas se cierran. Nadie más que los de abajo oyen los aullidos desgarrados de la bota separada de su amada. La mariposa está desconsolada. Hasta la hebilla está por llorar.

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