BUENOS DÍAS AMOR

BUENOS DÍAS AMOR

CARMEN RAMOS

15/11/2018

Al otro lado del teléfono un desconocido le estaba hablando de una noche de hacía muchos años, le pedía que fuera a verle, tenía algo que le pertenecía, aunque muy confusa Laura accedió y acudió a la cita, alguien que sabía tanto de aquella noche no podía ser un desconocido.

Decidió ir andando, caminar le relajaba, además era un apartamento en el centro, intentar aparcar a esas horas de la mañana era una locura. Necesitaba organizar en su cabeza aquella noche que nunca olvidó pero ahora era un recuerdo algo confuso, fue en la fiesta de clausura de un bar clásico y emblemático de su pequeña ciudad, el chico con la sonrisa más dulce que jamás vio se le acercó para pedirle fuego, sonrió recordando aquel momento porque aún se fumaba en los bares, además de lo típico y más aún porque después de darle fuego este no era capaz de mediar palabra y se quedó como momia frente a ella, entonces Laura tuvo que bromear para romper el hielo y hacer que volviera a sonreír

– En tus ojos moreno

Se llamaba Maros. En su mente tenía clara su mirada que le atravesaba entera y como perdieron la noción del tiempo sin parar de hablar, no sabían si sus amigos seguían cerca o se habían ido, seguían embelesados el uno en el otro, recordaba sus labios que deseó besar.

Jamás volvió a sentir simbiosis parecida. Al llegar al lugar de la cita, antes de subir lió y se encendió un cigarrillo intentando calmar su corazón que parecía que le iba a salir del pecho.

Nada más abrir la puerta del apartamento reconoció aquel rostro, aunque su pelo se había tornado grisáceo, era Pedro, el amigo de Marcos que le acompañaba aquella noche. Detrás de él había un gran cuadro al que se giró guiado por la mirada de ella.

– Sí, eres tú, Marcos te pintó con su única mano aquella noche, sentada en la mecedora que decía que tú le habías descrito. Llevaba años sin pintar, desde que le amputaron parte de la mano por su enfermedad, el día que te conoció le habían dado poco tiempo de vida, tenía metástasis, sin embargo murió hace una semana, él quería que lo tuvieras. Volvió a pintar gracias a ti, tuvo mucho éxito y cada mañana estos años te daba los buenos días. Él no quería que lo vieses morir, pero se aseguraba de que estabas bien.

Ella le estuvo buscando sin éxito durante semanas por los bares de la zona, por lugares de los que habían hablado, no entendía que no le hubiera enviado ni un solo mensaje. Desde entonces en su vida hubo una larga lista de amantes que nunca llegaron a ser mucho más que eso, amantes de paso, jugaba a imaginar que eran él. Ahora, de alguna forma, lo había recuperado

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