Preciada balada triste, sutil avanzas con voz ahogada
Agridulce pasion repleta de ausencia en su interior
Cubres con tus llantos mis gemidos y plegarias transformando mi pasado
Deformando mi presente forjas, tejes y escribes mis pasos torpes exactos
Imaginando el futuro dibujas con sueños el dolor santo del recuerdo
Tiritando sobre el pavimento caes de rodillas con ternura
Saboreando el salado de un mar oculto por lluvia de miradas
Desesperado tu corazon se acurruca en tu interior
Devorando con avidez la finita melodia que oculta entre ecos
Envuelto en tus espinas recibo el calido rojo de un amor vivo
Agudos ojos guian tu glamour rodeandose de aplausos y gozo
Que nos queda por perder en este desierto de papel
Todo cae fuera de quicio
Perdiendose en las grietas que el silencio anido
Deposita en mi pecho tu ansiado deseo
En mi cruz de piedra tallaremos por la eternidad ese olvidado amor.
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