IMAGINO
Imagino que no olvido, imagino que no consigo entender la inflexible línea recta que nos conduce por el tiempo sin boleto de retorno.
Quizás, esa falta de entendimiento, haga que en mi pensamiento se confundan los matices, se difuminen los trazos grises que separan los recuerdos que se acumulan a cada tic-tac del segundero. Porque esto que escribo, es mañana lo que he escrito y pasado lo que escribí para perderse luego, al día siguiente, en un simple instante del que me olvido, mientras mis pasos se sostienen entre el equilibrio de lo que soy y lo que fui.
El futuro siempre a un paso que no alcanzo, pues se vuelve presente a cada latido, a cada cosa que percibo y que me muestran mis sentidos, recordándome que estoy vivo. Es solo un nombre, en espectro, un anhelo o una utopía imaginable de un lugar inalcanzable. El espejismo de un horizonte que me nubla de ansiedad la mente y me niega la esencia de cada momento de mi existencia. Aún así, me empeño en atraparlo y no dejo de figurarlo. Mas eso no es el futuro, es soñar en el presente, otra forma de estar ausente. Un engaño, un nuevo daño. La quimera del que solo espera.
¿Pero, y el pasado?. Va creciendo con solo pensarlo, metamorfosis en continuo movimiento de cada soplo del presente, camino recorrido que ya no sé si he vivido. No puedo encontrarlo, no puedo ignorarlo. Entre él y yo, solo mi continua respiración. Se ha llevado lo que he sentido, me ha arrebatado a seres queridos. Dejé de estar allí aún sin hacer nada por huir y, no me deja volver, aunque cierre los ojos y lo pueda ver. Es dulce nostalgia, amarga melancolía, carcajadas que se apagan, proyectos que se acaban, alma enamorada que se va durmiendo cansada. Amores poderosos que se descomponen vaporosos, amistades inquebrantables que se vuelven enemigos irreconciliables. Fotografías dispersas en el álbum de mi mente que, a veces, vuelven a atormentarme o son refugio para alegrarme. Pero ya, no son más que una ilusión, un aroma, una canción, un peluche en la habitación, un placebo al corazón. Una carta en sepia ya leída, un abrazo al aire, un laberinto sin salida. Una fiesta, donde no queda nadie.
Ahora. La lógica, solo admite el ahora.
Y ahora, que mis pasos descalzos pisan el césped y las sombras de los arboles se alargan en un parque solitario repleto de noche. Ahora que somos capaces de robarle a la luna el secreto de su cara oculta, ahora que el azul de la tierra se tiñe de rojo con sangre inocente, ahora que no caben preguntas y unos pocos deciden quien vive, quien muere, quien no merece un presente. Ahora que la mentira es moneda de cambio, la ambición el único valor, el derecho un muñeco de trapo entre las fauces impunes del más fuerte. Ahora que los misiles son una adicción, que no queda un rincón sin dolor, ni un jardín que escape al fuego del señor de la muerte. Ahora, toca renegar de ese ahora.
Reniego de esa lógica que me ahoga y prefiero volar entre nubes de recuerdos. Correr con los pies de la niñez, poder saludar a mis abuelos otro amanecer, darle patadas al balón y que mis padres me puedan ver, volver a pasear contigo otra vez y, ¿por qué no?, soñar que todo se puede cambiar. Imaginar que aún hay tiempo para empezar, que esta batalla está aún por librar, que con los rayos anaranjados del atardecer volveremos a ver la revolución de los claveles vencer. ¿Y qué, si es soñar?, si la vida es sueño y lo sueños, sueños son.
Cuánto cuento cuántico
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