Recuerdo ese Jueves de invierno en que terminé de trabajar y me dió antojo de algo dulce. El barrio para ese entonces ya era un mundo de gente donde los bocinazos eran la música ambiental de la tarde. Se venía tormenta de la costa, estaba pronosticado alerta naranja hasta que, después de un rato, pasó a ser alerta roja por fuertes vientos. ¿Qué más da? Me sentía extraña, me sentía feliz, me sentía en otro lugar… En el lugar donde realmente quería estar aunque física y realmente así no fuera.
Salí en busca de ese antojo con el viento que me pegaba en la cara y no me dejaba caminar; la humedad era tal que solo bastaba un buzo liviano para andar por la calle. En el camino acaricié al perro de un extraño que me movía la cola. Pocas cosas me generan tanta alegría que un perro contento, aunque a decir verdad extraño mucho esa compañía.
Caminé un rato mientras hablaba con Matías, ¿Vieron esas personas que siempre están en todo momento? Así es él, compañero y desinteresado. Matías está porque quiere estar pese a no tener ningún tipo de vínculo amoroso conmigo: Nos hacemos compañía, nos hacemos bien.
Hay veces que mis sentimientos son un tanto confusos. Matías es tan parecido a mí que es prácticamente imposible no confundirme porque todos merecemos y queremos alguien que nos escuche, nos entienda y nos quiera con nuestros logros y aciertos, con nuestros pro y contras, con nuestras luces y sombras, con nuestro buen y mal humor. Todo eso reúne él (y más). Pero mi situación amorosa actual también me confunde. Llegando a casa, ya con mi antojo a punto de saciarse y esperando que llegara la lluvia, pensé seriamente en pequeños gestos que hablan por sí solos. La noche estaba ideal para taparse en la cama, ver una película en compañía y tener una noche de buen sexo con tormenta de fondo como broche de oro; Sin embargo, entre esa noche, aparentemente, perfecta y quedarme hablando con Matías hasta largas horas, hubiese preferido quedarme hablando con él hasta quedarme dormida.
Es en esos momentos en donde pienso acerca de las pequeñas acciones que pueden parecer simples o insignificantes para muchos, incluso para uno mismo, pero que dicen mucho más de lo que parece.
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