Cuando lo tomé entre mis manos sentí una suave textura podría decir que se sentía como la gamuza, entonces decidí cerrar mis ojos pues quería descubrirla a ciegas, sabia que me arriesgaba pero recordé que siempre las apariencias engañan e incluso cuando se trata de una hermoso fruto, suspire y comencé mi gran aventura, la partí en la mitad, era frágil, sentí como el jugo se derramaba entre mis manos, decidí acercar mi rostro y descubrí que su suave textura recubría un amargo olor, sin embargo decidí probarla y lo confirme su sabor era ácido pero agradable, su esencia provocaba una explosión de sensaciones en mi paladar.

Abrí mis ojos y estaba esperanzada a encontrarme con un color verde, pero no, me equivoque su color era amarillo, me sorprendió, esta fruta me sorprendió en todos los aspectos posibles, jamás había tenido una experiencia tan mágica con un fruto.

Su suavidad era engañosa, su aroma una profunda amargura, su sabor una explosión, su color lleno de vida, y yo una pobre aventurara.

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