Son verdades vagas, son, no fueron

son marcas largas que migran con fuego

cae la lluvia y despierta el ardor de mis huellas

me corroe el rostro hasta sentirme vivo en ellas

aquí parado en la intimidad de mi casa

contemplo mis llagas que gritan carmesí

estas marcas, a veces rojas, a veces blancas

que advierten en rojo y se consumen en blanco

empápame, lluvia de hogar, y reconcíliate con estas lágrimas

cúbreme una vez más, porque siempre debe haber una más.

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