Lejos de mi horizonte estás,
Musa fugitiva que te desapareces.
Me hallo solo, me has abandonado.
En este suelo frío mi corazón ha llorado.
Ya no sé si me dirijo a ti.
Pues no recibo respuesta alguna.
Por las lúgubres veredas
solo las voces de la niebla responden mi llamado.
Estás cerca y no escuchas.
Estás lejos y no llamas.
Estás aquí y no respondes
La melancólica pregunta que te hago.
¿Estás aquí o estás allá?
¿Estás lejos o no estás?
¿Dónde estás, querida musa,
para que te de mi corazón?
Musa mía, ¡ven a mí!
Siente lo que vivo cuando tú no estás aquí.
Calienta mi corazón con tu palabras,
y elévame con la fuerza de tus alas.
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