Reflexiones de un día cualquiera

Reflexiones de un día cualquiera

Ernest Tellols

31/05/2026

Iba a decir que el día acaba como empezó, pero no, no es cierto del todo. ¿Cuándo empieza el día? Pues para mí, hoy, a las 5:30 de la madrugada. La cama ya se hace pesada y con el calor no acabas de descansar; y es que tenemos calor de mes de julio. Luego negamos el cambio climático. Un cambio climático que no sé por qué se produce. Algunos hablan de los combustibles fósiles, otros del CO_2, sprays y gases, de no sé qué. Es posible, no soy científico, y a veces los científicos le dan muchas vueltas al asunto cuando realmente es más fácil. Métete en una habitación a ver la tele. Ahora, mete a dos personas más, más, más, más…
Al final, con tantas personas, el calor se hace insoportable en un espacio que no se puede agrandar. Cuando me levanté era de noche. Ahora también. Pero al poco de levantarme ya quería despuntar el día. Me pongo temprano con las tareas del hogar, estoy solo y no me queda otra si quiero vivir en un lugar habitable, luego las compras, un cafetito para tomarse la pastilla de precepto y ya a hacer la comida. Es un momento donde a veces te ves un poco agobiado, porque te toca hacer algunas cosas al mismo tiempo, y dicen que los hombres no sabemos hacer dos cosas a la vez. Según una amiga mía, a los hombres nos viene justo mascar chicle y subir escaleras. Pero bueno, todo se aprende.
Es lo que tienen las obligaciones; es como el emigrante que aprendió a hablar Alemán o Francés: no es fácil, pero sí obligatorio si con ello va la supervivencia. Y no, no creáis que la supervivencia está solo en comer y dormir. La supervivencia es mucho más. Es un entorno que a veces se olvida de ti. Cada uno tiene su propia vida y la tuya ya no importa. es posible que a quien le importabas ya no este en tu vida por algún motivo; y a pesar que en algún momento se compadecieron de tu situación, a la larga todo vuelve a su cauce…
Menos tú. Un río que a pesar de ser manso, ha perdido por completo su cauce, siguiendo a veces trayectorias erráticas. A estas horas de la noche, cansado, ya solo quieres acostarte. No porque tengas sueño, solo por no pensar y porque con suerte, mañana te levantarás y tendrás que hacer. Será una mañana cansada y frenética que, como todos los días, desembocará en una tarde insulsa y aburrida. Puedes hacer muchas cosas: ver la tele, salir a pasear, sentarte en una terraza a tomar una cerveza y hablar. Hablar contigo mismo, pues desde hace un tiempo tienes una compañera que se llama soledad. Y no es una mujer.

Etiquetas: ficción

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