Un Evento Postraumático

Un Evento Postraumático

Ambar T

20/04/2026

Reviso mi teléfono y veo que aún no hay una notificación en el mismo. Me preguntó cómo es que he llegado a caer en esta rutina asfixiante, en dónde a diario solo me distraigo con el móvil, quedando inerte ante un programa de televisión hasta que se hace la hora de dormir.

¿Se han identificado con eso? …Esa sensación extraña de vacío existencial.

Y luego llega la mañana. A despertar, hay que ir a trabajar, sonrío en el espejo preparo mi mejor expresión de alegría para mostrar al mundo.

Al salir, solo difuso el caos matutino, una parada de autobús a punto del colapso, logro entrar en un bus por fin. Pero aún mi camino no ha terminado. En mi primera parada debo llegar al metro en dónde solo hay otro caos de personas desesperadas tratando de entrar para llegar a tiempo a sus trabajos. Al fin se abre la puerta e ingreso solo a través de empujones y gritos desesperados de las personas.

Al llegar a mi última parada, respiro aliviada he llegado a tiempo, saludo a todos con total normalidad, como si todo lo que he tenido que he pasado para llegar al trabajar no me afecta en nada.

Y así pasan los días, los meses y finalmente un año. Llega un acontecimiento culminante que me hace tomar luego una decisión radical. Al encontrarme en aquella ciudad unos maleantes decidieron tratar de molestarme mientras salía del cine, el arma apuntando a mi cabeza me hizo apreciar mi vida más que nunca. Me despedí de mis pertenencias en ese momento y por fortuna no me hicieron ningún daño físico. Pero el mental ya estaba en proceso.

A partir de esa tarde, renuncie al día siguiente a mi trabajo, regrese con mis padres fuera de la ciudad. Me escondí del mundo un tiempo. Salir a caminar me aterraba (estrés postraumático) era mi diagnóstico. Y aunque a diario lloraba y me preguntaba porque pasaban ese tipo de cosas en el mundo y como era afortunada de estar viva en ese momento. Pero lo cierto era que recuperarme iba a ser un largo camino, aunque no podía dejar de vivir, aun teniendo mucho temor, me volví a armar de valor y salí de nuevo, esta vez empecé en un empleo que sí me gustaba, procuraba ir a paseos familiares cerca de la playa, así como otras actividades al aire libre.

Una nueva meta se había implantado en mi mente, ayudar a otras personas a superar esos traumas que le impiden seguir viviendo plenamente.

Quizás a través de esta experiencia inspire a alguien, ya que atravesar situaciones fuertes no es fácil, Pero la prisión que envuelve a nuestra mente a seguir viviendo esos malos momentos, tampoco lo es…

Al final solo nos queda decidir en cómo afrontar ciertos tipos de situaciones; y si dejáramos que eso nos destruya o nos vuelva más fuerte.

Autora: Ambar T.

Etiquetas: relato

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS