Un café, un Marlboro y una paleta de novia,

Un café, un Marlboro y una paleta de novia,

A veces Dahianna

24/03/2026

Uno de los momentos más reflexivos del día, para muchas personas, es el atardecer; sobre todo si existe la posibilidad de sentarse en compañía de un café y un cigarrillo a contemplar la caída de la tarde y pensar lo que se hizo en el día, en los proyectos pendientes o en la pregunta existencial que nos hacemos cada tanto y es ¿qué carajos estoy haciendo con mi vida?Una paleta de novia es lo que hace escudriñar en mis recuerdos.

La observo y pienso en ella, traigo a mi memoria el momento en que ese dulce en forma de corazón se convirtió en un elemento simbólico de nuestra amistad ¿qué será de su vida? pregunto para mis adentros. Un día estábamos en un lugar que frecuentábamos juntas, hablando de la semana después de unos días laboriosos; un vendedor ambulante nos ofreció unas paletas. Le dijimos que no pero él insistió: -Vea, cómprele una paleta a su novia. Nos miramos, ella y yo, nos reímos y dijimos que sí. Compramos dos y la bautizamos la paleta de novia. Brindamos con ellas. 

Otro día de esos cualquiera, nos encontramos para compartir una cerveza después de muchos meses sin vernos. Pasó un vendedor ambulante, compramos chicles y dijimos al unísono cuando las vimos:
-¡Paletas de novia!
Compramos dos y brindamos con ellas.

Hoy, mientras compraba un café y un cigarrillo, vi una paleta de novia y pensé en ella.
-Por favor me vende una – me escuché decir en voz alta. Por primera vez en dos años, mientras veo caer la tarde en compañía de un café y un Marlboro, me estoy comiendo una paleta de novia, sola, sin ella.

Etiquetas: cartas recuerdos

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