Aroma de laurel
Autor: Rogelio CG
Amanece con palomas blancas
que en sus bocas esparcen aroma de laurel,
me veo en tus ojos
y descifro horizontes insondables.
Mi piel, mis venas
recuerdan tu cuerpo,
el camino recorrido
con besos y manos explorándonos.
Ávidos, sedientos,
buscando fuentes
y encontrando tesoros.
Son besos disfrutados,
son besos incompletos
porque ya anhelan a otros besos,
besos que nacerán en otras noches.
Abrazados somos uno,
enlazados se detiene el tiempo,
y entonces tenemos todas las edades.
Qué más da quién es quién
si ahora somos uno.
En días como hoy,
con amaneceres húmedos
después de noches estrelladas,
cuando estoy tan cerca de ti,
me siento una prolongación,
un miembro más
de ese nuevo cuerpo que hemos inventado,
que hemos sudado y disfrutado.
Qué más da todo lo demás,
solo existen nuestras manos enlazadas,
corazones que han encontrado el ritmo infinito,
que han descifrado el significado de todas las esferas y,
de todos los espacios que habitan en el universo.
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