Me gustaría tener un botón de mute, ese que pudiese presionar y accionarlo de forma sencilla. Los días no han sido nada fáciles después de la renuncia, a nivel emocional si y mucho, reconectas con tu yo, o no sé cómo llamarlo.

Mantenerse ocupado de algún modo provocaba que la cabeza no pensara tanto, ahora el trabajo ya no está, pero hay que seguir viendo la manera de salir adelante, en un mundo capitalista hay que tener dinero para comprar y seguir viviendo.

No lo veía así cuando tratar de un lugar nada agradable se trataba, ahora ya la situación se enfrió y ahí están los pensamientos intrusivos a decir que lo que hice no es lo correcto, y mis miedos de niña y mujer están ahí a flor de piel, una decisión acelerada o un escape rápido, no sé cómo definirlo.

Si llorar me sirviera para alguna cosa, lo haría sin pensarlo y hasta madrugaría para cumplir dicha actividad, me pregunto qué mentalidad o que pensaba hace cuatro años, donde respetar mi hora de suelo era en lo que menos pensaba porque no cumplía mi jornada de trabajo.

Madrugaba, cumplía mis 12 horas de trabajo, pero eso no era suficiente tenía que trabajar 14 o 15, lo que sea necesario incluso en la casa porque resulta que mi manual de funciones tenía varias cosas que cumplir y ser reconocida haciendo bien mi trabaja era como una especie de sentirme realizada.

Pese a eso también ejecutaba cursos fuera de lo laboral, ahora que lo pienso no se si antes es que no sentía cansancio o incluso enfocarme solo en el trabajo hizo que perdiera amigos, hobbies, deporte, familia, de pronto todos crecieron y yo no tenía un círculo de apoyo para esos momentos difíciles y bajo presión en el trabajo es que se hayan construido amigos, pues si en algo eras responsable, pero podías culpar a alguien más, se lo hacía sin pensarlo.

Que será mejor es lo que me pregunto, cursos por internet, buscar otro trabajo, ahogarme en la miseria o simplemente dejar las horas pasar, no sé, no sé qué sea más fácil porque me atormenta el pensar en que los años pasan, tuve miedo de repetir una historia mal contada y a mis 30 años no tengo hijos, por una parte, que bueno, a veces considero que tengo una sesión pendiente con el psicólogo antes de embarazarme.

No es que quiera tener hijos locos, o que ese sea mi miedo, pero con tanto que he experimentado a lo largo de mi vida, 30 años tampoco es que sean un siglo para poder tener las respuestas a todo, pero vaya que ha sido una pasada todo lo vivido.

Así que, por un demoño, me gustaría saber que pasa por mi cabeza que me hace tener miedo a mostrarme como soy, o que me quiere mantener en comodidad, no he encontrado mi propósito y si la vida trata de eso y no lo tengo entonces como pretendo tener un norte en la vida, y si estoy en el sur tampoco lo se.

Me acostumbre a complacer a la gente y no ser tachada como la persona que responde o se siente inconforme y desde que empecé hacerlo vaya que me descubrí desde el lado del inconformismo, pues había regalado mi tiempo sin darme cuenta y del «no» me olvide como la fecha en la que dije mama. Exacto no lo recuerdo.

Me paso factura, me aleje de Dios, si es muy probable que si, aunque no quiera admitirlo, no recuerdo la última fecha en que toque fondo o la vida que vivía no me gustaba. No, no lo recuerdo y me gustaría hacerlo para saber si tome agua, si llore, si salí a caminar, si hice ejercicio o qué diablos fue que hice, porque esta voz en mi cabeza no para de hacerme pensar en un escenario que de seguro como dicen las personas de desarrollo personal: el 99% de las cosas que pensamos no suceden.

Escucho música y escribo para sacarme de enfrente un poco la frustración que siento ahora mismo, no tengo una red de apoyo, trato de hacer un negocio digital, pero vaya que me esta costando porque tengo mucho a mi alrededor, información del mejor postor o el que mejor me lave el cerebro.

Tengo la ideología de que existe algo mejor, de que no todo tiene que ser volver a entrar en un trabajo y volver a perderme quitándole tiempo incluso a mí mismo sueño.

Y si en efecto, Dios por medio de sus personas que predican su palabra toca a mi puerta en este instante 27/01/2026 09:50 am, y el universo habla a través de ellos, me regalan una revista y el gran título es: Ser feliz con lo que uno tiene. Respiro y asimilo que el silencio no es quedarme sin ruido en la cabeza, es seleccionar que quiero escuchar, aclarar pensamientos y si hay un monstruo del caos ahora mismo, enviarlo a dormir en el cuarto del que no debe salir, porque las comparaciones con otros no me están haciendo nada bien.

Dia 14 de renunciar…

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