SIN RENCOR.
No te guardo rencor.
No sabría cómo.
Solo pienso en ti y me digo: te equivocas.
Y no lo digo con rabia,
sino con la amarga calma de quien sabe que el tiempo habla mejor que uno.
Será él, no yo, quien te susurre tu error.
Será la vida, no yo, quien te demuestre que en el amor
lo efímero también puede ser eterno
y que hay abrazos que uno deja ir creyendo que encontrará mejores,
hasta que los extraña con el alma.
Ojalá no sea demasiado tarde cuando lo entiendas.
Ojalá no tengas que buscarme en otros cuerpos, en otras manos, en otros ojos.
Ojalá no me llames en silencio desde una cama ajena.
Ojalá no me pidas en gritos callados.
Ya que yo seguiré avanzando.
sin rencor, sin rabia,
pero con la certeza de que perdiste más tú que yo.
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