El irresponsable emocional

El irresponsable emocional

Biyi

11/04/2025

Quien se evade a sí mismo

La inspiración no simpre surge de la admiración, el asombro o el amor. A veces, uno aprende más del desconcierto o la decepción.  Erik, me hizo pensar en esa brecha entre lo que uno dice y lo que realmente hace, esa fachada de seguridad que esconde una falta de integridad.

Lo conocí en un lugar común. Al principio, su manera de ser tenía algo que enganchaba, no tanto por lo que decía, sino por el entusiasmo que decía sentir. Pero bastó un poco más para notar que algo no andaba bien. 

Es un maestro cuado se trata de promesas. Te endulza el oído, a veces hasta con drama, pero sus actos cantan otra cosa. Podría decirse que su modo de ser gira en torno a la inconsistencia. Para él, compromiso es solo una palabra, no algo que de verdad siente. Se excusa con elegancia de modo que, parece ser víctima de sus propias circunstancias, no el autor de sus decisiones. Su único compromiso es perfeccionar el discurso que utiliza para justificarse, no solo ante los demás, sino también ante sí mismo.

Desde afuera, podría parecer que es un hombre ocupado, abrumado por sus múltiples roles (estudiante, profesor, músico, hijo). Pero, su verdadero conflicto es consigo mismo. Como no se siente seguro de sí mismo, se inventa un montón de personajes para tapar ese vacío. Es uno en casa, otro en el trabajo, otro con sus amigos, y otro para los que lo idealizan, como sus estudiantes. Pero en el silencio, no hay máscaras, en el silencio solo se revela su identidad quebrantada.

Erik le teme al silencio de la noche, teme a sus propios pensamientos, por eso pasa sus días anestesiando lo poco que le queda de sí mismo. Su anestesia son los juegos, los elogios de quienes lo idealizan, y las sustancias que consume.

Su moral va y viene. Justifica lo injustificable con razones que solo él entiende. Una vez escuché que robó con sus amigos, y dijo que estaba bien porque la víctima era una «empresa grande». Me cuestioné si yo de verdad quería estar con alguien que justifica acciones reprochables desde una lógica vacía. No sé si él lo hace a proposito, si hay maldad en sus acciones, creo que su falta de identidad lo lleva a hacer cualquier cosa con tal de adoptar un lugar en el mundo.

Tal vez lo más inquietante es su círculo de confort: vicios, rutinas, relaciones frágiles. Y aun así, se queja. Se dice víctima del tiempo, de la sociedad, de sí mismo. Pero no actúa. Ha perfeccionado el discurso del estancamiento. Es un experto en poner excusas para no moverse de donde está. Da vueltas en círculo, siempre haciendo lo mismo y buscando cómo justificarlo. 

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS