Aunque mi formación académica no ha tenido nada que ver con el arte sino con la jurisprudencia, siempre me he sentido atraído por el mundo artístico.

Empecé haciendo fotografías de naturaleza pero más que desde un punto de vista documental desde un punto de vista artístico y estético. No me importaba si lo que estaba fotografiando era un alcatraz o un flamenco sino que lo que me importaba es que el pájaro contuviese una carga poética. Fotografiaba la naturaleza de un modo intimista.

La fotografía de la naturaleza me sirvió de aprendizaje y me desarrolló las dos cualidades que deberían ser imprescindibles para todo fotógrafo: una visión personal y capacidad de síntesis.

Me introduje en el mundo de la fotografía surrealista en parte por mi vocación literaria y en parte por azar.

La prosa poética que uso al escribir mis libros me ha acostumbrado al pensamiento metafórico y paradójico así que no es de extrañar que un día de un modo fortuito se me haya ocurrido la siguiente imagen surrealista.

Yo tengo una piel de cebra en el hall de mi casa, de tal modo que es lo primero que veo al abrir la puerta. Un día, por pura casualidad, mientras entraba en mi casa estaba pensando en el ajedrez y al encontrarme con la piel de cebra pensé: ”Y si colocase unas piezas de ajedrez sobre la piel de cebra, como si las casillas del tablero de ajedrez se hubiesen derretido…”

Esta imagen surrealista fue el principio de mi transición hacia la fotografía de concepto realizada en estudio.

Finalmente esta fotografía conceptual ha derivado en composiciones conceptuales.

Lo único que pretendo es una conexión entre dos objetos, entre un objeto y una naturaleza muerta, o entre dos naturalezas muertas, una conexión física, sensitiva o estética.

Quiero que las piezas dialoguen entre sí física y espiritualmente.

Quiero unir dos conceptos que aparentemente

se encuentran separados por una distancia infinita.

Pero no unirlos al azar sino con una cierta coherencia.

En cierto modo tiene su lógica que una plancha planche una raya

aunque sea una lógica absurda, una lógica estética.

Busco puentes entre lo absurdo y la lógica.

Lugares donde lo absurdo y lo lógico se toquen.

Hago mía la frase de Ciorán:

“Para que el lirismo alcance su expresión suprema, son necesarias tensiones dementes” E. M. Cioran“Tensiones dementes” uniones delirantes que impacten en el espectador y no se le olviden nunca.Como unir un murciélago a una mariposa,

o el esqueleto de un feto a un reloj de pared.

Las tensiones que generan estas uniones, estos contrastes, provocan la ilusión de que las naturalezas muertas y los objetos inanimados cobren vida.Y no hay nada más inquietante que lo muerto, que lo inerte parezca vivo.

Etiquetas: arte fotografía

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