Te vas en pos de otro querer y yo deseo que te vaya bien.

Si algún día el fracaso toca tu puerta, no te rindas, no tomes el tren que te haga volver.

Creer que mis brazos siguen huérfanos de tu amor, es un dogma que deber dejar ir desde el momento que abandonas mi corazón.

Te vas, dejando rastros de tu ser entre esta casa a la que llamo cuerpo, tus besos son pisadas que tardarán en desvanecerse.

Después de ser mío, quedan las cenizas del cariño que decías prodigar a mi existencia.

Cenizas que el viento se llevará hasta las manos del olvido, que con tu nombre se quedará.


Sé que sufriré, la soledad vendrá a abrigar el lugar que dejas y junto con ella lloraré.

En días de otoño, pensaré que es mentira la ausencia de tu cuerpo junto al mío.

Entre días, escritos, papel, tinta y vino, vendrá omnipotente el olvido.

Si bien no olvidaré tu faz, la ilusión y pasión se desvanecerá.

Te fuiste, si al cruzar la calle te veo, para mis ojos ya no serás luz, ellos serán ciegos de ti.


Te vas por otro querer, deseo que te vaya bien y que no cometas el gran error: volver.

Etiquetas: poesía realiad

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