¿Cómo estoy? No lo sé.

No me siento bien,

no disfruto de leer porque me recuerda a ti,

porque es tu libro.

El que me dijiste que me haría bien.

Porque ahora me duele,

todo me duele.

Me duele leer.

Me duele ver televisión.

Me duele saber que hay gente allí para mí

y yo no estoy para ellos.

Me duele saber que estar allí para la gente

es parte de mi problema,

y sufro por ello.

Me duele esta solo también.

Hoy desperté odiándome a mí mismo.

luego te vi y odié la existencia en sí.

Vine a casa y lloré.

Me desperté bien,

para recordarlo todo otra vez

y perder mis esperanzas de luchar.

Odio saber que tengo la solución al alcance de la mano,

pero que no depende de mí, sino de un extraño,

que se tarda y hace más larga mi miseria y el dolor.

Quiero huir, quiero escapar,

quiero dejar mi vida y salir.

Quiero llorar, quiero golpear,

quiero, quiero, quiero…

Quiero dejar de sufrir

Depresión, creo que así le llaman.

Pues entonces estoy deprimido.

Dime, ¿Te gusta verme así?

¡Pero qué estupidez digo!

A nadie le gusta ver la depresión.

Quizá si me vieras huirías.

Huirías a sus brazos.

Yo lo vería y lloraría otra vez.

Pero entonces, ¿Qué hago?

Ya no puedo vivir.

La soledad y la muerte no son la solución.

¿Espero en este dolor?

¿Corro a ti, haciéndote sufrir y a mí también?

¿Te muestro esto?

¡No! Eso ni pensarlo.

Con esto te pierdo

y me pierdo a mí contigo.

¿Entonces?

¿Por qué la felicidad no se alarga

y el dolor sí?

¡Pues que se vaya todo al diablo!

¡Vete tú! No, mejor no.

Porque contigo me duele

y sin ti me muero.

No sé cómo estoy ni qué siento.

Solo sé que lo único que puedo decir

y está correcto, es:

¡Ya no!

¡Ya no!

¡Ya no!

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS