por Andrés Obychniev La toldería del molino nunca había sido un refugio, era una advertencia. Decían que en la roca, donde alguna vez funcionó la escuela del Pachakuti (ese signo torcido de los tiempos en que el mundo se da vuelta sobre sí mismo), los hombres aprendían a leer no letras, sino fallas. Grietas en...
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