Obras Independientes

Obras con la etiqueta: weirdpunk

//EL PaChaKuti

Dinamo89

por Andrés Obychniev La toldería del molino nunca había sido un refugio, era una advertencia. Decían que en la roca, donde alguna vez funcionó la escuela del Pachakuti (ese signo torcido de los tiempos en que el mundo se da vuelta sobre sí mismo), los hombres aprendían a leer no letras, sino fallas. Grietas en...
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por Andrés Obychniev El hack era una sensación, como si algo hubiera mordido el aire desde adentro. Las paredes de policarbono del museo vibraron con un zumbido tenue, casi medido, como un insecto que sabe que está en un lugar sagrado. Nadie lo notó al principio. Nadie salvo los perros. Dormían en la cámara lateral,...
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por Andrés Obychniev «…es el traidor recuerdo en la memoria del callejón holograma» Es lo último que recuerdo leer. Letras desgastadas en una pared húmeda de ladrillos. En cierto momento empezó a latir. Porque eso era, un latido. Pero no un latido limpio, regular, humano. Era un latido enfermo. Como el de un órgano que...
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En Ciudad Noche

Dinamo89

por Adán Sacha y Diógenes Tacuara Ciudad Noche no dormía nunca. Siempre había algo vibrando abajo del asfalto, como si el Ki estuviera podrido, fermentando entre cables pelados, jeringas usadas y «reglas» que ya nadie cumplía. Ahí arrancó todo, o capaz terminó, qué sé yo. Porque en esa ciudad las historias no tienen principio ni...
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Alulims

Dinamo89

por Andrés Obychniev y Carlos Arrunta En la base (si es que ese lugar podía llamarse así) el tiempo no avanzaba, más bien se derramaba. Como un líquido raro que nadie se animaba a nombrar, goteaba entre los géiseres mientras los iniciados patinaban sobre placas de piedra tibia, leyendo versículos tejidos con ñandutí traído de...
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//ZOO LO-teCh

Dinamo89

por Andrés Obychniev El Zeque no era un lugar ni una cosa, sino una opacidad que respiraba. Nadie podía señalarlo sin que el dedo se le volviera rígido, como si la carne dudara de su propia función. Decían que hibernaba en Iberoamérica, pero no en la geografía sino en las costuras invisibles que separan lo...
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por Andrés Obychniev El miedo no fue lo primero sino el sonido. Un tañido seco, como si una campana hubiese sido fundida con huesos y golpeada desde adentro de la médula del mundo. No venía de afuera, vibraba en las articulaciones, en las bisagras invisibles del cuerpo, en ese punto donde la carne todavía recuerda...
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por Andrés Obychniev Beberán hoy. No agua, no sangre. Algo intermedio, tibio, con burbujas lentas como si el tiempo fermentara dentro del líquido. El tereré ya no refresca; ahora respira. En el borde del mate hay una membrana casi invisible que se contrae y se expande como un pulmón ajeno, y cada sorbo emite un...
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por Andrés Obychniev El saco no era una prenda. Nunca lo fue. Aunque colgaba, obediente, de un clavo oxidado en la pared de chapa, su peso no respondía a la gravedad sino a otra cosa, algo más denso, más antiguo, como si en vez de tela estuviera tejido con sombra comprimida. En el sur umbrío...
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por Andrés Obychniev El ómnibus no tenía conductor, pero avanzaba igual, como si recordara un trayecto que ya no existía en ningún mapa. Federico —aunque hacía rato que su nombre le sonaba ajeno— despertó en uno de los asientos del fondo, con la sensación de que su cuerpo había sido ensamblado en lugar de nacido....
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por Andrés Obychniev No fue en Egipto donde empezó, aunque así lo recuerde. La memoria no es un archivo sino una prótesis defectuosa, una pieza mal calibrada que vibra cuando alguien —o algo— la activa desde adentro. Yo digo “Egipto” porque el desierto siempre fue la interfaz más limpia: arena como estática, viento como código,...
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por Andrés Obychniev Rasgaban la federación con hoja y papel, pero no era una metáfora ni un acto político, era literal. El tejido que mantenía unidas a las cosas —carne, máquina, memoria— podía abrirse con instrumentos absurdos, blandos, casi ridículos. Nadie sabía quién había descubierto eso primero. Algunos decían que fue un error de laboratorio;...
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