Expulsado hacia la claridad, Arquímedes experimentó una súbita presión sobre su pecho. Los rayos de sol atravesaron la tenue cortina de agua que lo separaba de la realidad y lo distanciaba del sonido de las gaviotas. Algo resultó sospechoso. Lentamente el océano lo sustraía de su naturaleza y lo arrojaba despojado e incomprendido a la...
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