por Adán Sacha La lluvia caía con ese olor a cable quemado y grasa vieja que tenían las noches de Guayaquil desde que privatizaron el espacio aéreo. Arriba, los drones municipales pasaban fumigando anuncios. Una mujer en fluorescente ofrecía créditos dentales mientras un candidato muerto hacía campaña desde pantallas oxidadas pegadas en los puentes. “EL...
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