Devórame, ahí, justo donde mis curvas son revueltas, ahí donde tus besos acaban y mi alma se revienta. Bésame, ahí donde el calor es más intenso, hasta donde tu lengua llega y mi cuerpo se calienta. Apaga el fuego y devórame lento; bésame en la orilla, donde se desatan mis pesadillas. Entrégate despacio y déjame...
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