A veces pensamos que vivimos, o al menos así se nos ve, pero en realidad por dentro hemos muerto, a la esperanza, a la vida, a la dura realidad. Estamos parados firmes, pero el agujero en el estómago nos obliga a pensar que caímos del último piso de un edificio, una caída que no llega...
Un hombre agobiado por el calor , la corbata y la inautenticidad, anhela desesperadamente estar solo y libre. Reflexiona sobre el momento en que su felicidad al lado de Emilia se desvaneció, notando que el cariño se ha transformado en rechazo físico.