y confidencialidad. En un examen íntimo de sí mismo, concluyó que era precisamente la persona que aquella necesidad estaba buscando. No hacían falta recomendaciones; una simple llamada de la Linterna Azul parecía abrirle el camino. Durante días ensayó el saludo judicial, primero de espaldas al espejo y luego frente a la cámara, tal como le...
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