La fabulosa certeza del viajero.

La fabulosa certeza del viajero.

Su barba y su melena expuestas al viento parecían una feroz cascada queriendo emanciparse de un apacible río en absoluta calma.

En plena tormenta, con casi todo perdido, a solo unos gramos de volar, su cara transmitía audacia. Avanzaba hacia su destino con la determinación de quien se sabe invencible, con la absoluta certeza propia de los que tantas veces han triunfado que se sienten amados por un destino que se confabula con el azar, con los astros y con los dioses para favorecerlos.

Y de repente, voló.

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