Él ya estaría tomándose un daiquirí en el malecón sino fuera por que aquella tarde escuchó las noticias en la televisión. Yo vi también las noticias y no quise responder cuando llamó. Lo siguiente que supe fue que no viajó ese día y esa noche llegué a su casa a hablar sobre el multimillonario fraude del que se le acusó en el noticiero. Nunca me abrió la puerta. La golpeé desesperadamente, sabía que estaba adentro. Si oficial, solo un disparo escuché. Disculpe que me retire, en un rato sale mi vuelo. Si oficial, voy a la playa ¿Algún problema?

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS