Negrito y trompeta

Negrito y trompeta

CHRISTINA RICIO

13/03/2020

Él ya estaría tomándose un daiquiri en el Malecón.

Por aquella época, negrito se había convertido en un afamado trompetista. Era niño cuando, buscando en la basura en Guanabacoa, entre jeringuillas y objetos sin dueño, encontró una trompeta de plástico.

Creció y se mudó al centro, consiguió una de verdad, y la música lo convirtió en Don William. Ese «Don» le gustaba, le hacía respetable, al igual que el daikiri y el traje de chaqueta, y allí, frente al Malecón gritó: «Gracias por los aplausos»

Las olas lo aplaudían. Y entonces, supo, que nunca había perdido el alma de negrito.

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