El veintidós ya es historia. Ahora ya no admito restas, solo sumar entra en mis planes. ¿Es posible necesitar más fuerza que para alcanzar la felicidad? No importa, querido, me siento fuerte, valor no me falta.

Aún no te puedo desvelar mi destino, ni siquiera yo lo conozco. Sólo sé que suena el mar, sólo sé que hay casas de colores, sólo sé que conoceré gente sencilla, sólo intuyo quietud.

Una maleta tras otra, un lugar tras otro hasta comprender que nunca formaré parte de nadie, que nunca perderé mi identidad.

Aquí o allí, seré siempre una naranja entera.

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