El veintidós ya es historia, allá donde quedaron las vidas por vivir, donde el sol ya no brilla, donde el amor se apaga, donde sólo quedan ascuas y ninguna llama que avivar. La ceniza se mimetiza con la tierra dando fuerza a la nueva semilla, crece fuerte, enérgica, abriéndose paso entre la maleza, deslizando sus hojas verdes cargadas de ilusión hacia un nuevo mundo por descubrir, el pasado quedo atrás y el renacer abre paso a nuevos senderos por explorar, los que dan vida y despertar, los que abren la jaula mirando el universo como la mayor quimera por colonizar.

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