A esta gatita aun le quedan muchas vidas por vivir ¡Qué no te enteras Bisbal! He soportado oleajes, vientos, mareas y hasta la saliva de Poseidón escupiendo sobre mi rostro. A mí, vienen a miles todos los veranos. Fui testigo de la evolución de los lugareños a través de los siglos. Me visitan familias —incluso de Huesca— curiosos, solitarios, jóvenes descubriendo el sentido de este mundo sinsentido. En mis azules entrañas, convive un ejército formado por escamas. Y un frondoso bosque salado. ¡Ay cuántos recuerdos de los piratas! No soy un minino, no te confundas. Soy el Cabo de Gata.

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