A esta gatita aún le quedan muchas vidas por vivir. Aburrida de la rutina, me enfile rumbo a una cantina. La noche era joven y por supuesto prometía mucho.

Bailé desenfrenadamente, la candenciosa y frenetica música del «Regueton» entre copas, besos y brazos extraños, desperté en cama ajena… «Con dolor de cabeza y un poco de fatiga…

«Cuantas vidas pude haber gastado ayer».

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