Historia de una migrante

Historia de una migrante

En esta maleta no cabe casi nada. Pero casi nada es lo que yo tengo. Llegué a estas tierras con la ropa sobre mi espalda y la foto de mis padres. Así mismo me voy, con una maleta vacía y mi pasaporte.

En esta maleta no cabe casi nada. No cabe el pan caliente de mi madre, el aroma a café mañanero ni la sonrisa de mi padre. Dejo atrás mi isla triste, con el corazón destruido. Lo único que sé es que no volveré, y esa maleta donde antes no cabía nada, nunca podrá traerme todo lo que dejé.

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