Muchos lo negaran, tachándome de ilusa. Estuve donde la luz es blanca, la tierra árida, la vida dura. Donde una nave dejo al Principito hablando con un zorro que le dijo : “Si tu vienes por ejemplo a las cuatro de la tarde, desde las tres comenzaré a ser feliz”. Donde un pueblo dejo su pasado grabado en las rocas y los hombres azules envían sus plegarias a Dios en silencio. Quizá mi cuerpo no estuvo allí pero mi alma sí ha viajado a sus entrañas y acariciado su corazón solitario.
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