Así como me ves, no te imaginarás que algún día fui el amor de una pequeña y dormí en una cama no tan dura como este borde en donde aparezco. Sí. Como puedes reconocer mi buen lector, esta es la calle sesenta y dos a media cuadra entre las carreras séptima y novena (sí, novena), en el andén norte… te lo digo tal y como me lo contaron a mí porque, como puedes ver, yo no.

Bogotá… ese nombre no me dice nada porque yo no recorrí las calles ni rumbié ni me atracaron… Bogotá es un ruido como Bombay o Beirut.

Acá descanso hasta que venga el próximo aguacero o perro o escobita (jeje… así los llaman a los barrederos acá en esta ciudad y no es por el diminutivo sino por la afiliación: escobita como menonita).

Ahí me ves, como lo escribió el autor hace años cuando habló de esos que fuimos seducidos y luego abandonados.

Puntúalo

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