Viaje a Salta
Una tarde de verano me quedé sin gasolina. Por suerte, era una de esas tardes perfectas que parecen preparadas para sonreír. Una de esas viejas tardes de verano que no terminan de aplastarte del todo, que te mantienen apenas activo durante toda la jornada hasta que se diluyen en la noche. Además, no me quedé...