CAPITULO UNO


EN MANOS DE SUS VERDUGOS


Son las cuatro de la tarde de un día de verano Casanareño, de esos que agobian con su calor, Carmen corre por la vieja casa de su abuela materna, llena de cuartos grandes y con piso de gres, con puertas de madera y grandes ventanales para airear cada espacio, de una sola planta donde hay un patio grande con muchas matas y un árbol de guayabo en medio, al lado de la pared esta el guanábano, la abuela Armira baja la fruta y muy amorosamente le brinda a sus nietos; también tiene un plátano de donde comen bananos criollos muy a gusto.

-¡Tio, tío! …Exclama Carmen de ocho años…una niña flaca, esgalamida, muy alta para su edad, con la piel renegrida por el sol de verano y las largas horas en el rió Cravo Sur, allí se pasa el mayor tiempo con sus dos hermanos y los amigos del pueblo.

-Parece una vaca, con esos ojos grandes, que fea-… Le dice su abuela Armira una que otra vez… -Igualita al negro ese del Papa y al Abuelo, ya se le van a caer los parpados encima del ojo.

– Jajajajjajajaja- …Ríe a carcajadas el Tío Hernán, quien viene entrando por el largo corredor de la casa, que separa la casa de la abuela, del Teatro del pueblo donde se proyectan películas de cine de la época (año 1988); teatro de propiedad de la abuela Armira y el abuelo Hernando quien además es el respetable medico del pueblo.

Carmen corre a las piernas de su tío, quien la abraza y la alza muy cariñosamente mientras le da vueltas en el aire y ríe con ella al unísono.

-Hola negrita, como estas-…Al rato la baja y empiezan a corretearse por los pasillos de la casa.

-Negra vamos ya-…grita su madre.

Carmen corre a despedirse de la familia, se va en compañía de su mama. En el camino de regreso a casa Teresa la madre de Carmen, una mujer hermosa bien arreglada, estilizada, de tez blanca, cabello negro crespo, mediana estatura, 27 años de edad con gran talento para la música, que heredo de su casa materna; donde en compañía de sus hermanos y su papá tocaban cuatro, bandola, maracas y guitarra, pasaban las tardes de tertulia familiar en medio de hermosas canciones con charlas muy amenas de arte música y política; una mujer “bien educada “como diría la abuela.

-Enderece la espalda niña, hombros atrás barbilla al frente, camine derecha-.

la golpea fuertemente en la espalda con la mano. Carmen parece un pequeño muñeco siguiendo las firmes instrucciones de su madre quien mientras le habla la observa con un odio en sus ojos que la niña no entiende.

-por que seré tan bruta, por eso es que mi mami no me quiere-…Piensa la niña mientras camina y admira la elegancia de su madre al caminar.

-Andrés abra la puerta-…grita Teresa al llegar a casa.

Es de noche… los niños de Teresa están en casa solos, mientras sus padres se encuentran trabajando en el teatro, Juan el papa de Carmen tiene arrendado el negocio, es quien proyecta las películas de cine, Teresa se encarga de la boletería y tienen empleado en la dulcería y en la puerta del teatro. Esta noche presentan una película de la India María, una artista mexicana popular que vende muchas películas. La noche para los chicos es larga, Teresa practica un ritual todos los días: Cree que deja a los niños dormidos por que los acuesta y les dice fuertemente…

-Voltéese mirando hacia la pared y no hable, a dormir a dormir-…

Ellos acostumbrados al fallido intento de Teresa por dejarlos dormidos, saben que si fingen caer profundos, mas rápido se ira y podrán quedarse solos en casa, que es su mejor pasatiempo.

Las cuatro horas de la noche son aprovechadas por los hermanos Agudelo para reír y jugar a sus anchas en su casa, son demasiado traviesos, Andrés el hermano mayor tiene 10 años, de tez blanca, alto, con cabello negro; es un chico muy pilo, le gusta leer, es aplicado en la escuela y además el favorito de Teresa, quien tal vez hubiera sido mas feliz si sus hijos fueran varones, juegan largas horas los juegos de mesa a los que su madre los tiene acostumbrados: Tio Rico, Ruta, Parques, Batalla Naval… Tibizai la hermana menor tiene 7 años y es la semilla del mal encarnada, mentirosa, ladrona y envidiosa, todo esto alimentado por el consentimiento de Juan, quien la prefiere por encima de todos en la casa; será tanto el consentimiento que aun se caga en los calzones; Carmen la negra fea y con carácter fuerte, irreverente, se pelea con cualquiera en la escuela, tira piedra, patea y puñetea hasta con los chicos; tiene demasiado dolor por dentro, pero eso si la mas inteligente.

El mejor pasatiempo en las noches de los hermanos Agudelo es subirse al techo y escupir a todo aquel que pasa por enfrente de su casa, se roban las jeringas del consultorio de su Abuelo y las llenan de agua para mojar a las personas por encima de la puerta. Cuando los vecinos les llaman la atención se riegan en verborrea de groserías que… ¡válgame Dios!… La Abuela Armira es la dueña de las tres casas siguientes a la casa de la familia Agudelo y a los chicos les parece muy divertido cobrar el arriendo.

– ¡Que le manda decir mi mamá, que le pague la cuenta del mes, que si no se la quiere pagar, que le vuelve la jeta al revés!-

Gritan al unísono desde el patio de su casa que comunica con los patios vecinos…y ríen a carcajadas.

Las pobres sirvientas son las que llevan la peor parte, por que estos chicos les hacen cuanta maldad se les ocurre, Tibizai es quien planea todo, y Andrés y Carmen hacen el trabajo sucio.

-Vamos a pasar una cuerda entre el pasillo de la sala al comedor, Andrés Ud. coja de un lado y Carmen del otro, yo me paro acá en la sala y llamo a María, cuando ella vaya pasando ¡zas! le tiemplan la cuerda para que se caiga de jeta, jajajajaja…Listo- Asienten con la cabeza.

-María, María venga mire que es lo que hay acá, rápido mire mire-.

Grita desde la sala Tibizai… La mujer se levanta de su cama preocupada, sale entre dormida rápidamente a ver que le pasa a la niña y cae de frente, con tal suerte que coloca sus manos en un reflejo y no se tumba los dientes.

-jajajaja, jajajajaja, jajajaja, bruta-

Corren a encerrarse en la habitación donde duermen en un camarote las niñas y Andrés en una cama. El daño esta hecho ya podrán librarse de una más, no les gusta la supervisión y menos en la noche que la aprovechan para hacer sus pilatunas, para ellos es el mejor tiempo de su niñez, pues solo en esas cuatro horas pueden en realidad ser niños.

Son la seis menos cuarto de la mañana, Teresa esta en la cocina con María terminando de preparar el desayuno de los chicos.

-Apúrense a ver, que van a llegar tarde, Carmen venga le peino ese greñero-… Grita Teresa desde el comedor. Carmen se acerca y la peina tan fuerte que a la pobre chica ya parece que se le tiemplan los ojos. Carmen tiene demasiado cabello, negro y fuerte, además dulce para los piojos, la mamá se asegura de recogérselo bien para no lidiar con esos bichos. Sigue Tibizai, ella tiene un cabello mas fino y es mas fácil de peinar, igual le hace la misma moña. Andrés llega al comedor ya uniformado y se sientan a desayunar; huevos revueltos un pan y chocolate, lo mismo día tras día.

Aunque Teresa y Juan tienen buenos ingresos a ella le gusta aparentar austeridad con la comida, cuenta las frutas en la nevera y ¡ayyy! del que se coma una de mas, todo lo porciona de una manera que parece que estuviera alimentando pájaros y no a una familia, ni que decir con la ropa de los chicos, le gusta ir a los almacenes de telas y comprar lo más barato por metro, las pobres chicas se llevan la peor parte por que con un mismo corte les hace vestidos iguales a las dos y con lo que sobra hace cojines, fundas, cortinas y cualquier otra cosa que se inventa para la casa; además que no se le da lo de la costura. Saca unos modelitos que… que pena las pobres niñas, eso si Andrés se viste en almacén.

Son las seis venticinco de la mañana Teresa sale hacia la puerta para despedir a los niños y Tibizai espera estar a solas con María en la cocina.

-Si se pone de sapa vieja hijueputa le digo a mi papa que Ud. nos pego, y Ud. sabe que el me cree-…

El trayecto de la casa a la escuela les toma diez minutos a los hermanos, durante el camino Tibizai va hablando con Carmen de lo mal que les quedaron los uniformes.

-Mire eso el suyo esta mas alto de el pecho que de atrás-.

-si, eso me dijo Lucia ayer se burlo de mi uniforme a ella se lo cose doña Julia y le quedo muy bonito jummm…-

Levanta los hombros con resignación… Julia es una modista reconocida en el pueblo y solo la contratan las señoras adineradas, por que su servicio es costoso. No se sentían bien con esos uniformes que trataba de confeccionarles su mamá, para ellas era una vergüenza tener que colocárselos. En la escuela sus compañeras se burlaban constantemente de ellas por eso y Carmen ya había mechoneado a varias, era la única manera de que las dejaran en paz.

El sol de medio día anuncia el final de la jornada escolar, los hermanos se encuentran en la puerta del colegio y salen rumbo a casa cada cual con su grupo de compañeros, pero eso si de cerca; la primera en entrar a la casa es Carmen y la recibe Teresa quien esta parada en medio del patio de entrada, firme con la correa de Juan colgada alrededor del cuello y con unos ojos de odio que no puede disimular cuando ve a la niña.

-Dónde están sus hermanos ¡India Inmunda!-

– Ya vienen mami…- Carmen siente temor por todo el cuerpo sabe lo que va a pasar y ya ni ganas de llorar le dan, solo siente miedo mucho miedo, no sabe que la asusta más, si lo que le espera o verle los ojos a su mamá …

-Buenas..- entra diciendo Andrés, acto seguido mira a Carmen y sabe que va a suceder, también siente miedo…

-Buenas…- Grita Tibizai, ve la escena y empieza a gritar…-No mamá, yo no hice nada. Fueron ellos. Ellos me obligaron…- y grita chillando muy desesperadamente mientras Teresa empieza a golpear a sus hermanos en fila.

Primero Andrés al que le propina siete juetazos por todo el cuerpo, luego Carmen con la que mas se encarniza y le dice cuanto insulto se le viene a la cabeza y para terminar Tibizai que es escandalosa y por eso la golpean menos.

– A bañarse Chinos desgraciados, Ud. primero paparote…-

Le dice a Andrés, los manda a bañar cada vez que los golpea para apaciguar los golpes de la correa.

-Hasta luego doña Teresa…-

Sale María de la casa con sus maletas empacadas. Juan llega alrededor de las 12:30 a almorzar y ya los chicos están sentados a la mesa recién bañados.

-Hola papito-… Le dice Teresa mientras sirve el almuerzo, todos en la mesa parecen estatuas.

-Espalda recta, rodillas juntas, codos fuera de la mesa…- Repite Juan mientras los observa; para los padres es la forma correcta de educar buenos muchachos. Carmen pasea su mirada alrededor de la mesa y le parece que todo es un sueño y que pronto va a despertar en un mejor lugar.

Las tres de la tarde, el calor es sofocante, el sol alumbra intensamente y Carmen esta terminando las tareas en la mesa del comedor. Teresa esta en frente de la casa en la tienda de doña Delfina, tomando tinto con el papá y fumando Derby, pasan largo tiempo hablando. Cae la tarde y entra a la casa por las niñas, Andrés esta con Juan Camilo un amigo de colegio y vecino de cuadra, sale a casa de la abuela Armira.

-Buenas, buenas-…saluda alegremente Teresa.

-hola mijita como estás, ya vienes con tus negritas, pobre chinita mía…-

Le da un beso en la frente mientras mira de reojo a sus nietas. No las quiere pues Armira es una señorona encopetada del pueblo, fue alcaldesa y es la esposa del médico, aunque de muy corta estatura, se cree esbelta y elegante, por demás tiene unas verrugas en la cara como de bruja de cuento de hadas, la nariz encorvada, pecosa, blanca y de ojos verdes, ni por más que se auto vanaglorié de ellos, mas bien parecen un par de canicas mal puestas; se sientan en el jardín y empiezan a tejer. Las niñas corren por la casa jugando con sus tíos, Hernán y Guillermo los hermanos menores de Teresa.

-jajajajja tío tío no me alcanza, jajajajaja…- Hernán jugaba con Carmen y Guillermo con Tibizai, las mujeres tejen.

En la parte lateral de la casa estaba la habitación de Hernán bastante alejada del jardín, él esta correteando a Carmen y la lleva hasta allá.

– Escondámonos acá negrita, ven ven…-

La guía con la mano y se mete con ella debajo de la cama, es un hombre de más o menos 22 años, esta estudiando en la capital, estudia veterinaria en la Universidad Nacional de Colombia, todo un súper pilo, pues esa universidad tiene fama de que solo ingresan los más inteligentes, para Armira sus hijos son los más formales y bien educados de todo el pueblo, gente de buena familia, divinamente.

Arrincona a la niña contra la pared y le hace un gesto con la mano.

-sshiss…no hagas ruido, vamos a jugar a los papás…quédate quietica muy quietica…-

Mientras acaricia su cuerpo lentamente y le respira en el cuello, es todo un ritual, baja su mano hasta llegar a la entrepierna y el cuerpo de la niña paralizado se pone cada vez mas frió, su corazón se acelera y ella tiene ganas de salir de ahí, siente que eso no esta bien, pero no puede, esta contra la pared y el hombre le susurra al oído.

-Quietica, tranquila solo te estoy revisando, suéltate un poquito abre las piernas, tranquila negrita…-

Mete su mano entre las piernas y la manosea una y otra vez.

-Estas muy bien por acá…ven déjame ver de cerca a ver si tienes algo más…-

Va bajando su cara hacia las piernas de la niña, quien indefensa no sabe lo que esta pasando, solo siente mucho miedo quiere que el juego termine.

-Flaca, flaca… Cuánto le debo…-

Grita un hombre en el rincón de una mesa, Carmen se voltea esta en la puerta del cafetín ensimismada con sus recuerdos…

-Ya voy mi amor ¿se va a tomar la otra?…-

-Pero si me acompaña…-

Carmen asiente con la cabeza se dirige a la barra pide media de aguardiente y se sienta a acompañar al caballero que le invita. Son las siete de la noche, ya que más da…piensa Carmen.

Ya tiene 19 años, es una mujer muy hermosa, alta, estilizada, la cara muy fina tiene rasgos perfectos, la nariz envidiable parece una porcelana; de la negra esgalamida con ojos de vaca no quedo ni el rastro, ahora ya es toda una mujer. Se fue de su casa a los trece años, ya no soportaba tanto abuso, la vida la llevo hasta La Dorada en el departamento de Caldas-Colombia; es un lugar de tierra caliente y tiene el río magdalena a las orillas del pueblo, que Carmen aprovecha al máximo para nadar…le gusta mucho el plan de río, eso la relaja y de cuando en vez se fuma un porro.

Llego allá con una amiga, Maritza quien tiene a su hijo viviendo en ese lugar con la mamá, rápidamente consiguieron trabajo en el cafetín del parque central, se dedican a atender las mesas y acompañan a los clientes después de las seis de la tarde, por esto les pagan una ficha por cada media de trago, la ficha tiene un valor de $5.000, a Carmen le gusta beber y no se emborracha fácilmente.





SINOPSIS



Carmen es una mujer a la que la vida a formado muy duramente, los maltratos y abusos que recibió en su niñez, le han marcado demasiado para su edad adulta, durante la carrera de huida que emprendió de su casa materna hasta su adultez, experimento tantas cosas que cuando voltea a ver su pasado…simplemente levanta la mirada al cielo y dice…-No le debo nada a la vida esta me lo ha dado todo…- Alguien me dijo que lo censurable no es ensuciarse la cara, sino no sabérsela lavar; a través de estas líneas encontraras una historia tan real como cruel, en donde observamos los comportamientos de la sociedad en que vivimos, acompañados de la fuerza y el carácter indomable de la protagonista, que con gran valentía capotea todas las vicisitudes que se le presentan. Una historia que te atrapara desde su primer capitulo hasta el final, encontraras un motivo para reflexionar sobre lo afortunados que somos y lo ingratos… al no entender que nuestra existencia en este mundo es un milagro maravilloso, manifestado en algo tan sencillo como respirar.

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