Migrar es la palabra que describe,
el acto de una vida desplazada.
De aquel que deja atrás a su terruño,
para vivir en un lugar que se esperaba.
Bello migrar es el que se hace por un sueño,
de perseguir una quimera ya soñada.
Su corazón late con fuerza en el trayecto
y su mochila de ilusiones va cargada.
En su optimismo estala droga que alimenta
la psicodelia de color atiborrada.
Y va soñando hallar jardín lleno de flores
con alelíes y magnolias perfumadas.
Pues su traslado va detrás de la entelequia,
que cree que al llegar será alcanzada..
Pero… Qué triste que es el migrar por necesario.
Por perseguido, por miseria o empujado.
Por un gobierno mal parido que es injusto.
Por una guerra o por el hambre acumulado..
O por ideas no aceptadas por la norma
que rigen gobernante y gobernado.
Por un entorno detestable hasta lo absurdo,
que no comprende que los tiempos han cambiado.
Este migrar se convierte en un exilio,
que surge de repente y no esperado
Sombrío, cruel, injusto y muy doliente,
plagado de temores por lo extraño.
Va sin mochila, aquel migrante refugiado.
Apenas viaja con lo puesto y necesario.
No espera ver mil flores de colores.
En su terruño su jardín ya fue arrasado.
Y doble triste es el lugar donde se llega,
donde el racismo o xenofobia a imperado
Te tratan como sapo de otro pozo.
Te encierran en los campos concentrados.
Migrante peregrino que me lees…
Ruega al buen Dios te acompañe en el traslado.
Que tu migrar sea por sueños y quimeras…
Y no por obligado o empujado.
Claudio Eduardo Muñoz
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