Si tú vieras
Lo negra que me pongo ahora, a cualquier hora, ¡madre, madre! y sin quemarme así me tumbe al sol a las tres de la tarde. Hasta en la sombra me pongo negra, no roja, no, negra, ¡madre, madre! Y lo claros que se me ponen los ojos ahora, a cualquier hora, no como antes; la...