Llueve…

llueve copiosa y mansamente,
debruzado sobre una ventana
contemplo a lo lejos
los verdes campos y bosques,
la mansa pero continua lluvia
no cesa de caer;
en cuanto eso adentro
arden en la estufa los leños,
su humo sube por la chimenea,
intentando inútilmente
disiparse por el aire mojado.

Una gota de agua,
cae desde el tejado
sobre mi cabeza,
y resbala el cristalino líquido
sobre mi rostro,
simulando una lágrima
que al fin llega al suelo,
siendo por tierra absorbido.

Estos fines de semana largos y lluviosos,
me ponen introspectivo.

Y yo aquí,
debruzado al borde de la vida,
mirando al pasado desde esta celosía,
como si pudiera regresar en el tiempo
vivir nuevamente lo bueno
y enmendar, reparar o cambiar lo malo.

Estos fines de semana lluvioso,
me ponen muy introspectivo.

En cuanto eso el tiempo avanza;
avanza inexorablemente
y la noche ya asoma en el horizonte,
extendiendo sobre el cielo,
su oscuro velo.

Mis años pasan,
pasan irremediablemente,
ya las blancas canas
comienzan a cubrir mi cabeza,
cual la nieve las altas cumbres,
cuando llega el invierno;
ya la muerte asoma a mi vida,
ya no hay tiempo de volver atrás,
revivir lo bueno
y enmendar errores cometidos.

Realmente estos fines de semana lluviosos,
me ponen muy introspectivo.

Y añoro los días de mi tierna infancia,
quisiera llegar en mis introspecciones
a los días de mi pasado más remoto,
cuando mi madre me mecía en su tierno regazo
y mi encanto al contemplar sus ojos radiantes,
cuan bello hubiera sido,
ho! que magnifica escena!

Y la noche al fin llega,
y me encuentra aquí,
debruzado al borde de la vida,
mirando en lontananza
la lluvia que cae,
y la vida que pasa.

(24/03/2018)

Autor: Luis Reis | UY | Desde Dic/2014Luis Reis

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